El valor del tiempo

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Nos gusta creer que el tiempo es ilimitado y que hay tiempo para todo. No es así. Cada minuto que se pierde no se recupera. Hay un viejo adagio que dice “el tiempo es dinero”, pero parece que lo hemos olvidado.

Ver el tiempo como dinero sirve para racionalizar y cuantificar. Por ejemplo, si no consigo lograr una venta en 30 minutos, puedo decir que sólo perdí media hora; pero si analizo que no sólo perdí media hora, sino también el dinero que podría haber ganado o generado en ese tiempo si hubiese tenido éxito en mi gestión, cambia radicalmente la forma de ver esa pérdida.

Racionalizas que no solo perdiste o sacrificaste treinta minutos, sino también todo el dinero que podrías haber ganado si hubieras ganado. Empiezas a ver el daño completo de cada pérdida.

¿Y qué hago?

En el caso de la llamada de ventas, significa que hay que trabajar más sobre clientes potenciales calificados, y dejar de hacer la llamada aleatoria porque sí.

Si usted conoce el valor de su tiempo, naturalmente querrá protegerlo y valorizarlo. Esto no quiere decir que dejará de fallar en futuras llamadas, pero aprenderá a valorar el tiempo perdido en general.

Cuando se está al frente de una start up o emprendimiento, perder el tiempo nunca es inofensivo o gratis. Debe reconocer el valor de su tiempo y siempre gastarlo en las oportunidades que ofrecen los mejores retornos. Cuando repetidamente pierdes el tiempo en algo evitable, está desperdiciando su recurso más importante.

Tengamos en cuenta también que el fracaso es inevitable. Es imposible que el 100% del tiempo sea exitoso. Sin embargo, sabiendo que el tiempo es dinero, puede asegurarse de que nunca cometa el mismo error dos veces. Como resultado, tendrá más tiempo y dinero para gastar en lograr el objetivo.

La historia de la inflación en Argentina año por año

100mil

Juan Perón
1947: 15%
1948: 19%
1949: 34%
1950: 22%
1951: 50%
1952: 19%
1953: -0.7%
1954: 16%
1955: 7.5%

Pedro Aramburu
1956: 16.7%
1957: 25.6%
1958: 50.7%

Arturo Frondizi / José María Guido
1959: 101.6%
1960: 18.5%
1961: 16.4%
1962: 30.7%
1963: 23.8%

Arturo Illia
1964: 18%
1965: 38%
1966: 30%

Juan Carlos Onganía / Alejandro Lanusse
1967: 27.4%
1968: 9.6%
1969: 6.7%
1970: 22%
1971: 39%
1972: 64%
1973: 44%

Juan Perón / Isabel Perón
1974: 40%
1975: 335%

Jorge Videla / Roberto Viola / Leopoldo Galtieri / Reynaldo Bignone
1976: 347%
1977: 160%
1978: 170%
1979: 140%
1980: 88%
1981: 131%
1982: 210%
1983: 434%

Raúl Alfonsín
1984: 688%
1985: 385%
1986: 82%
1987: 175%
1988: 388%
1989: 4624%

Carlos Menem
1990: 1334%
1991: 84%
1992: 17.5%
1993: 7.4%
1994: 3.9%
1995: 1.6%
1996: 0.1%
1997: 0.3%
1998: 0.7%
1999: -1.8%

Fernando De la Rúa
2000: -0.7%
2001: -1.5%

Eduardo Duhalde
2002: 40.9%

Néstor Kirchner
2003: 3.7%
2004: 6.1%
2005: 12.3%
2006: 10.7%
2007: 22.0%

Cristina Fernández de Kirchner
2008: 23.0%
2009: 14.7%
2010: 27.0%
2011: 22.8%
2012: 27.0%
2013: 28.0%
2014: 37.0%
2015: 26.9%

Mauricio Macri
2016: 40.1%
2017: 24.8%
2018: 47,6%
2019:

85 frases de ventas de Grant Cardone

cardone

Considero a Grant Cardone al mejor asesor o motivador de ventas del mundo. Sus libros son prácticos y directos. Además administra fondos de inversión inmobiliarios por U$S 1000 millones.

Aquí compilé sus mejores 85 frases de ventas.

# 1: “Nunca bajes tu objetivo; aumenta tus acciones”.
# 2: “Cualquiera que sugiera hacer menos no es un verdadero amigo o está confundido”.
# 3: “El pensamiento pequeño ha sido y siempre será castigado de una forma u otra”.
# 4: “No hay escasez de dinero, solo de personas que piensen lo suficientemente grande”.
# 5: “Mira hacia tu futuro. No hacia el viernes.
# 6: “Los ambiciosos son criticados por aquellos que se han rendido”.
# 7: “La crítica se evita fácilmente al decir, y no hacer nada”.
# 8: “Nunca serás admirado sin ser criticado primero”.
# 9: “Enfoque cada situación con una mentalidad de lo que sea necesario”.
# 10: “Tu grandeza está limitada solo por las inversiones que haces en ti mismo”.
# 11: “El promedio es una fórmula que falla”.
# 12: “Nunca baje su precio, agregue valor”.
# 13: “La duda es tu enemigo”.
# 14: “Nacer en bancarrota no es el problema. Mantenerse en quiebra lo es.
# 15: “Sé amable con la gente. No cuesta nada “.
# 16: “El mundo solo te dará lo que te niegas a renunciar”.
# 17: “Salir de tu zona de confort es difícil. Mantenerse en quiebra también. Elige que es más difícil”.
# 18: “El éxito es su deber, obligación y responsabilidad”.
# 19: “Deja que el resto haga lo que sea, mientras haces lo que sea necesario”.
# 20: “Puedes perder el tiempo. Puedes poner excusas. Pero no puedes hacer ambos “.
# 21: “Piénsalo: ¿qué es lo peor que te puede pasar si lo haces totalmente?”
# 22: “La mejor manera de ayudar a las personas necesitadas es no ser alguien necesitado”.
# 23: “Comenzar desde abajo no es un déficit. Es un regalo.”
# 24: “Los que dicen que tus sueños son ridículos es porque han renunciado a los suyos”.
# 25: “La gente rica invierte. La gente pobre gasta”.
# 26: “Si no tomas en serio tu dinero, nunca tendrás dinero en serio”.
# 27: “Si es importante para ti, encontrarás una manera. Si no, encontrarás una excusa”.
# 28: “Establezca objetivos para usted que sean 10 veces más grandes de lo que cree que puede lograr”.
# 29: “Las economías no determinan el éxito; tus acciones lo hacen”.
# 30: “No solo ganes dinero, haz la diferencia”.

# 31: “Trabaja mientras descansan. Estudia cuando festejan. Y vivirás como sueñan.
# 32: “Si no controlas tu entorno, alguien más lo hará”.
# 33: “La comodidad hace más prisioneros que todas las cárceles combinadas”.
# 34: “Sé genial porque nada más paga”.
# 35: “Deje de establecerse”.
# 36: “Apresúrate hasta que tus enemigos te pregunten si estás contratando”.
# 37: “La autoconfianza es el único atuendo que no puedes comprar. Debes desarrollarlo”.
# 38: “¿Qué pasaría si lo único que se interpusiera en tu camino de grandeza fuera que tuvieras que perseguir todo de manera obsesiva, persistente y como si tu vida dependiera de ello?”.
# 39: “No importa cuánto pueda parecer de otra manera, nadie tiene el control de tu vida excepto tú”.
# 40: “La suerte es solo uno de los subproductos de aquellos que toman más acción”.
# 41: “Crear confianza es clave para descubrir y comprender los motivos de sus compradores”.
# 42: “Llegue temprano. váyase tarde”.
43: “Mientras estés vivo, vivirás para lograr tus propias metas y sueños o serás utilizado como un recurso para lograr los de otra persona”.
# 44: “Deja de culpar a tu pasado por tu condición actual. Ayer no tiene nada que ver con hoy o mañana a menos que decidas que sí lo tenga”.
# 45: “Los ricos no se enriquecen por accidente. Y la gente pobre no permanece pobre por accidente”.
# 46: “El éxito no es diferente a cualquier otra habilidad. Duplique las acciones y creará el éxito para usted mismo”.
# 47: “Es mejor que no te gusten los demás que no te guste tú mismo”.
# 48: “Nadie va a venir a tu casa y hará tus sueños realidad”.
# 49: “No tengo tiempo” es la mayor mentira que te dices a ti mismo”.
# 50: “Mantenga su atención en crear y producir un futuro. No sobre hablar de lo que pasó ayer”.
# 51: “Todo en la vida es una venta y todo lo que quieres es una comisión”.
# 52: “Duermes como si fueras rico y mantente despierto como si estuviera en la ruina”.
# 53: “La oscuridad es un problema mayor que la falta de dinero”.
# 54: “El promedio me llama obsesionado, el exitoso me pide consejo”.
# 55: “Si estás volando por debajo del radar, nunca te lanzarás a la órbita”.
# 56: “Deja de compartir malas noticias y chismes”.
# 57: “Todos tus sueños te esperan al otro lado de tus miedos”.
# 58: “Si no enfrentas los problemas, siempre tendrá control sobre ti”.
# 59: “¿Quieres más tiempo? Haz más con el tiempo que tienes”.
# 60: “La libertad no es algo que compras, sino algo que ganas”.
# 61: “Si no haces algo, terminarás siendo nada”.
# 62: “Su familia depende de usted. No hay mejor razón para traer todo tu juego todo el tiempo”.
# 63: “Tus habilidades tienen que ser más grandes que tus miedos”.
# 64: “Haz lo que otros se niegan a hacer”.
# 65: “La perfección es básicamente un síntoma de la dilación”.
# 66: “¿Crees que el conocimiento es caro? Prueba la estupidez”.
# 67: “El mayor error financiero que cometí fue no pensar lo suficiente”.
# 68: “La independencia es algo en lo que hay que trabajar duro para conseguir y más difícil mantener”.
# 69: “Los espectadores pagan; los jugadores reciben un pago”.
# 70: “El conocimiento habla. La sabiduría escucha. La acción gana”.
# 71: “Un poco de imaginación combinada con acción masiva es muy útil”.
# 72: “Solo porque la mayoría no lo hace no significa que no puedas”.
# 73: “Sin compromiso = sin resultados”.
# 74: “El objetivo no es la comodidad, es la libertad”.
# 75: “Cuanto más hago, más me doy cuenta de que puedo hacer”.
# 76: “Manténgase optimista sobre su futuro incluso cuando otros no lo sean”.
# 77: “Si tiene problemas financieros es porque tiene la información incorrecta”.
# 78: “Los sueños no ocurren en los sofás”.
# 79: “Duermes para descansar el cuerpo. Te despiertas para hacer tus sueños realidad”.
# 80: “Invierta solo en activos que generen ingresos”.
# 81: “‘Odio las ventas’ significa ‘Odio los ingresos'”.
# 82: “Si quieres estar en el 1%, no hagas lo que hace el 99%”.
# 83: “Los débiles compiten. Los fuertes dominan”.
# 84: “Algunas personas sueñan con el éxito mientras que otras se despiertan y trabajan”.
# 85: “Tus emociones querrán que renuncies. No les hagas caso”.

La distracción es el enemigo de la productividad

productividad

La productividad constante no sucede por casualidad. Las personas productivas tienen un secreto para su productividad: eliminar las distracciones.

¿Esperabas algo más complicado? Pues no es complicado.

Ser productivo requiere eliminar las cosas que te impiden hacer las cosas.

La productividad es una fórmula: Productividad = Disciplina = Proyecto Completado

Proyecto completado = (tiempo de trabajo – conectividad – Influencias tóxicas)

Se necesita disciplina para eliminar las distracciones. Y los resultados de la disciplina es un proyecto completado. Las personas productivas usan la disciplina para completar proyectos al eliminar las distracciones.

Eliminar las distracciones requiere de tres D:

Desconectar. Reducir las interrupciones para facilitar el enfoque en la tarea en cuestión.

Desintoxicación. Erradicar los factores que crean obstáculos para el progreso.

Desarrollar. Invertir los recursos adecuados para facilitar un entorno más productivo.

Desconectarse te conecta a tu trabajo. Cuando necesita concentrarse, debe desconectarse de su “conexión”.

Desconectarse implica olvidarse de las notificaciones de llamadas, mensajes de texto, correos electrónicos, reuniones, actualizaciones de estado, fotos o tweets.

Las distracciones son el enemigo de la productividad y la motivación el mejor amigo. Sin embargo, la motivación es frágil y las cosas más leves ayudan, muchas veces, a descarrilar del camino trazado. También los empleados tóxicos envenenan la cultura con bromas desmotivadoras disfrazadas de “ser realistas” o “defensores del diablo”. Liberá tu zona de toxicidad.

Otro factor es tener los recursos disponibles que se necesitan. Ninguno de nosotros es tan listo como todos nosotros. Si utilizamos la inteligencia que tenemos en el grupo tomaremos las mejores decisiones. Sin embargo el equipo necesita ser desarrollado, y no se trata de dinero, sino, a veces es  la libertad de tomar decisiones, o de ser dueño de una parte del proyecto.

Millennials & Coworking

Hay casi un millón de personas que trabajan actualmente en espacios de coworking en todo el mundo. Esta cifra es muy alta si consideramos que los espacios de Coworking tienen poco más de cuatro años.

Un punto importante es que los Millennials son la generación más grande en la fuerza laboral actual, lo que implica en cierta forma ser los responsables de este cambio.

Ninguna generación anterior tuvo tanto acceso a la tecnología que abrió un mundo de posibilidades que, creo, causó un cambio radical en la forma de trabajar.

People realxing during lunch break

6 valores positivos de los millennials

Creo que hay seis valores positivos asociados universalmente a los millennials y muy emparentados con el coworking:

1. Son una generación startup

Salen de la universidad buscando un trabajo en alguna de las industrias creativas o tecnológicas, o bien en una empresa emergente, o incluso comenzando sus propias empresas. El panorama laboral cambió radicalmente en 2008 y, como resultado, hoy más del 30% de la fuerza laboral global es cuentapropista o freelance.

Asumen riesgos y creen en el poder del fracaso y en los aprendizajes que el fracaso deja.
Para nuestra generación los ídolos eran Jimi Hendrix o John Lennon. Para muchos de los millennials sus ídolos son Steve Jobs, Mark Zuckerberg o Elon Musk, y eso ha afectado la forma de trabajar.

Esta generación busca lugares de trabajo innovadores y con un espíritu similar al de las oficinas de Google o Twitter donde el espacio de trabajo tiene salas de juegos, cerveza artesanal y, además, sustentable.

2. Son los refundadores de la economía del intercambio.

Los recursos compartidos se han convertido casi en el ADN de los millennials. En parte porque han sufrido la recesión de la década pasada y se encontraron en un universo laboral hostil y difícil. Son cautelosos y como generación han postergado las grandes decisiones de forma algo indefinida.

Nosotros queríamos ser propietarios y ellos sólo quieren acceder. Nuestro primer automóvil era una obsesión y para ellos no. Esta forma de pensar los lleva a buscar una economía colaborativa de consumo y de trabajo. Por ejemplo, hay 12 empresas emergentes que se han convertido en unicornio ofreciendo transporte, alojamiento y espacios de trabajo compartidos.

3. Miden la vida en experiencias.

Es una generación que mide la felicidad no en las posesiones sino en las emociones y experiencias vividas. Esas experiencias incluyen viajes, conciertos, eventos culturales y festivales. Este cambio llevó a que las empresas se centren en la creación de experiencias memorables para los empleados para que estos acepten a las compañías de las que forman parte. Con esta premisa el lugar de trabajo en sí mismo debe ser una experiencia diaria en la que se formen algunos de sus mejores recuerdos.

4. Ansían comunidad

Es la generación más interconectada de la historia. Comparten sus intereses y sus valores a diario en las comunidades en línea y fuera de ella. Este compromiso con estas comunidades tiene el poder de hacer que algo se vuelva viral.

Si bien se piensa que debido a la tecnología y a la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar, el lugar de trabajo es cada vez menos necesario, es, sin embargo, distinto para ellos. Es un lugar menos necesario para trabajar, pero más necesario como lugar para colaborar y compartir, para ser parte de una comunidad física. Antes esa comunidad, tan necesaria, era el barrio o colonia, el club, o los templos religiosos. Los millennials son menos religiosos y más transitorios.

5. Son la generación del yo.

Los relojes inteligentes permiten llevar métricas de casi todo. Algunos de ellos llevan métricas de pasos caminados; otros de nuevos entrenamientos; otros de calorías consumidas; otros de relajación; otros de aprendizaje de idioma, etcétera.

Los llaman perezosos pero si algo los motiva se vuelven incansables. Son más inflexibles con respecto a la mejora personal. En superación personal gastan el doble que los Baby Boomers pese a que sus ingresos son la mitad. Quizás por eso valoren los espacios de trabajo que incorporan tecnologías inteligentes que maximizan la productividad y, además, les permita acceder a una clase de meditación, una clase de UX o un taller de origami. El lugar de trabajo debe ofrecerles oportunidades constantes de desarrollar nuevas habilidades y seguir aprendiendo.

6. Son progresistas.

Es una generación que no acepta tanto el status quo. Quizás aquí esté la respuesta a que un lugar de trabajo debe ofrecerles mucho más que un simple escritorio y un salón comedor en común. Los espacios de coworking tienen salones de clase, auditorios donde asisten líderes a contar su experiencia, laboratorios de tecnología inmersiva, clases de yoga y meditación, muros para escribir, estaciones de hidratación, guarderías infantiles y espacios verdes con riego automático para que poder estar conectados con la naturaleza mientras trabajan. El espacio de trabajo pasó a ser un espacio de hospitalidad.

Si tenemos en cuenta que la oficina se inventó a fines del siglo XIX, y hasta ahora no sufrió grandes cambios, podemos considerar que el lugar de trabajo continuará evolucionando para satisfacer las necesidades cambiantes de los millennials y los centennials.

¿Necesitamos las redes sociales?

El crecimiento de las redes sociales después del 2010 fue sideral. Cambió nuestras forma de comunicarse y, casi, nuestras vidas.

La mayoría contamos con más de un perfil social: mínimo uno personal y otro profesional, pero si bien el término red social parece nuevo nació en 1994 con Geocities, un servidor que alojaba gratuitamente páginas webs (que no podían superar los 5 MB) que representaban una ciudad con diversos barrios. En función a la web que creaba el usuario elegía donde “vivir”. La compró Yahoo por U$S 4000 millones y la cerró 10 años después.

En 1995 aparece Classmates, un sitio con el objetivo de poder encontrar a excompañeros de colegio o universidad. En 1997 llega SixDegrees, que permitía crear un perfil social y una lista de amigos, algo muy similar a las actuales redes sociales. Su nombre deriva del cuento escrito en 1929 por el escritor húngaro llamado Frigyes Karinthy, quien basó la trama de un breve cuento titulado Chains, en la siguiente idea: partiendo de un pequeño número de contactos se puede ir construyendo una cadena de crecimiento exponencial que puede llegar a unir a la humanidad entera. Esta fue la base que más tarde el sociólogo Duncan Watts desarrolló como Teoría de los seis grados y que, según esta teoría, una persona independientemente del lugar del planeta en el que viva, está conectada a otra a través de una red de conocidos que no superan los cinco intermediarios.

Con el año 2000 el usuario deja de ser pasivo y se convierte en protagonista. Es el furor de los blogs, donde las personas son creadoras de contenido y le permite a cualquiera los 15 segundos de fama que había prometido Andy Warhol.

El 2003 trae la primera gran revolución: MySpace. Una red social que permite crear un perfil completo con información personal, gustos e intereses, además de la posibilidad de compartir fotos y música, y de esta manera conocer gente afín. Ese mismo año llega LinkedIn. Creada como una red de negocios profesional que hoy tiene 500 millones de usuarios y fue adquirida por Microsoft en 2016 por U$S 26.200 millones.

Llegamos al 2004 y el Messenger de Microsoft está en su máximo apogeo, pero también llega un muy, ¿demasiado?, jóven Mark Zuckerberg, y funda Facebook rompiendo los paradigmas con una propuesta sencilla: interactuar con ‘amigos’ compartiendo tus actividades cotidianas mediante fotos y mensajes en el ‘muro’. Esto se adapta a diversos idiomas y se convierte en global. 15 años después Zuckerberg posee Facebook, WhatsApp, Messenger e Instagram y parece que, por ahora, su poder es ilimitado.

En el 2005 empiezan la segmentación en función a su utilidad. Nace Youtube, como una plataforma para compartir vídeos. En 2006 llega Twitter, con el concepto de red de microblogging que provoca hechos que quedarán en la historia, como la Primavera Árabe. 2009 la fotografía es el nuevo boom y Pinterest e Instagram son las nuevas estrellas.

RedesSociales

En busca del tiempo perdido 

Marcel, el joven hipersensible protagonista de la obra de Marcel Proust quiere ser escritor, sin embargo las tentaciones mundanas lo desvían de ese objetivo.

Al personaje del libro lo desvían las tentaciones mundanas; a nosotros, las redes sociales que no descansan. El tiempo que nos tomamos para gestionar en las redes sociales, por ejemplo nuestras vacaciones, nos quita muchísimo tiempo de actividad para otras cosas.

Los estudios indican que usuarios, hombres y mujeres de 16 a 65 años, pasamos más de una hora y media por día usando Whatsapp; otra hora y media escuchando Spotify; 1 hora 20 minutos viendo YouTube; 1 hora en Facebook, otra hora en Instagram y 45 minutos en Twitter. Por supuesto no todos estamos en todas las redes, pero el promedio de tiempo en cualquier país occidental es similar.

Ahora bien, ¿Es un cambio radical de hábitos que revolucionó todos los sectores?, o ¿Estamos abusando de su uso justificando que lo hacemos para el trabajo?

Ya hay gurúes que te dicen cómo optimizar el uso y tu tiempo en las redes, y si consideramos que han aparecido nuevas enfermedades psicológicas causadas por las redes sociales, deberíamos detenernos a reflexionar para qué las usamos.

Las enfermedades psicológicas empezaron con el síndrome de la llamada imaginaria. Yo lo sufrí, y hasta el 70% de los usuarios de móviles lo han sufrido alguna vez. Es creer o alucinarte que el móvil sonó o vibró y en realidad no lo había hecho y, en mi caso ni siquiera lo tenía conmigo en ese momento. Los especialistas dicen que ante el aumento del estrés, el cerebro asocia cualquier vibración o impulso que recibe, con el teléfono móvil.

Con el tiempo se fueron agregando otras psicopatías como la nomofobia que es la angustia o ansiedad causada por olvidar o no tener acceso al celular, lo que nos lleva a no poder acceder a las redes sociales.

También hay gente que se deprime porque tienen muchos o pocos contactos o seguidores en las redes sociales. Existe la depresión del Facebook, que sucede cuando se pasa mucho tiempo etiquetando fotos, escribiendo sobre acontecimientos agradables de terceros y alabando a los amigos, pero después se deprimen por su propia vida cotidiana.

La adicción a estar conectado todo el tiempo suele afectar seriamente la vida privada y social de los adictos y su entorno, lo mismo que la dependencia a los juegos en línea. En ambos casos hay tratamientos de 12 pasos similares a los de alcohólicos anónimos.

Otro problema más nuevo es el llamado Efecto Google, donde nuestro cerebro se niega a recordar algún dato sabiendo que podemos acceder de inmediato al mismo mediante el buscador.

Después hay enfermedades tradicionales como la hipocondría que se agrava ante la posibilidad de encontrar nuevas y extrañas enfermedades en internet y potenciar la creencia que las padecemos.

 

¿Las necesitamos?

Pese a que nos digan lo contrario, no necesitamos redes sociales para todas las cosas que nos dicen que necesitamos.

No las necesitamos para hacer amigos o construir relaciones.

No las necesitamos para ser activos o comprometidos con la política.

No las necesitamos para explorar nuestras ciudades o encontrar nuevas cosas que hacer.

No las necesitamos para tomar un taxi, un bus o volar en un avión.

No las necesitamos para escuchar música nueva o leer libros nuevos.

No las necesitamos para hacer nuestras compras.

No las necesitamos para descubrir subculturas o grupos afines o para apreciar el buen diseño.

No las necesitamos para planear nuestras vidas.

Sin embargo, voy a utilizar las redes sociales para que en tiempo real, a nivel global, y de manera gratuita pueda difundir este artículo y conseguir más seguidores.