Algunas frases del libro “1984” de George Orwell

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La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza.

Un inconfundible mensaje se había cruzado entre ellos. Era como si sus mentes se hubieran abierto y los pensamientos hubiesen volado de la una a la otra a través de los ojos.

Nada era del individuo, a no ser unos cuantos centímetros cúbicos dentro de su cráneo.

Le parecía que sólo ahora, en que empezaba a poder formular sus propios pensamientos, era cuando habían dado su paso definitivo.

Era un hombre de aire eficaz.

Cada año habrá menos palabras, así el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño.

Su madre tenía una especie de nobleza sólo por el hecho de regirse por normas privadas. Los sentimientos de ella eran realmente suyos y no los que el estado le mandaba tener.

No querían que la riqueza fuese repartida; si la riqueza llegara a generalizarse, no serviría para poder distinguir a nadie.

Nada cambiaría mientras el poder siguiera en manos de una minoría privilegiada.

Si la masa empezaba a reflexionar se daría cuenta de que nunca podría imponerse a los demás y acabaría sublevándose.

Si se les permite entrar en relación con extranjeros, descubrirían que son criaturas iguales a ellos en lo esencial, y que todo lo que se ha dicho sobre ellos es mentira.

Los mejores libros son los que nos dicen lo que ya sabemos.

Los altos quieren quedarse donde están; los medianos quieren arrebatarle su puesto a los altos; los bajos quieren abolir todas las distinciones y crear una sociedad en la que todos sean iguales.

Les tentaba menos el lujo y más el placer de mandar.

El invento de la imprenta facilitó mucho el manejo de la información.

El gran hermano es la concreción con que el partido se presenta al mundo. Su función es actuar como punto de mira para todo.

La entrada en cada una de las ramas se realiza mediante un examen a los dieciséis años.

Al partido no le importa perpetuar su sangre si no perpetuarse a si mismo.

Sólo podrían ser peligrosos si el progreso de la técnica industrial hiciera necesario educarlos mejor.

Quizás uno no deseara tanto ser amado como ser comprendido.

Que el partido era el eterno guardián de los débiles.

El partido quiere tener el poder por amor al poder mismo.

El poder no es un medio; es un fin en si mismo.

No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace una revolución para establecer una dictadura.

Estás pensando -le dijo- que tengo una cara avejentada y cansada. Piensas que hablo de poder y que ni siquiera puedo evitar la decrepitud de mi propio cuerpo. ¿No comprendes Winston, que el individuo es sólo una célula? El cansancio de la célula supone el vigor del organismo. ¿Acaso te mueres al cortarte las uñas?

No habrá risa; no habrá arte; ni literatura ni ciencia; sólo habrá ambición de poder, cada día de una manera más sutil.

Todo ocurre en la mente y sólo lo que allí sucede tiene una realidad.

El instinto animal; el simple e indiferenciado deseo. Ésa era la fuerza que destruiría el partido.

Otro diálogo genial de Woody Allen

Woody Allen_Diana Davila

Sueños de un seductor (Play It Again, Sam) es una de mis películas favoritas de Woody Allen. Es del año 1972 y la dirigió Herbert Ross a pedido del mismo Allen. El guión está basado en la obra de teatro homónima de Woody Allen.

En esta película hay una escena maravillosa, en un museo, donde Allen quiere seducir a una chica que está mirando un cuadro del pintor Jackson Pollock, dándose el siguiente diálogo:

Woody: – Es un Jackson Pollock precioso.
Chica: – Sí, lo es.
Woody: – ¿Qué te sugiere?
Chica: – Reafirma la negatividad del universo. El terrible vacío y la soledad de la existencia de la nada. El suplicio del hombre que vive en una eternidad estéril, sin Dios, como una llama diminuta que parpadea en un inmenso vacío sin nada, salvo desolación, horror y degradación, que le oprimen en un cosmos negro y absurdo.
Woody: – ¿Qué haces el sábado?
Chica: – Suicidarme
Woody: – ¿Y el viernes por la noche?

Más allá del genial remate lo que hace más divertido al diálogo es que Pollock pintaba cosas así:

Jackson Pollock

¿Por qué Keynes no es para Latinoamérica?

Keynes

El debate entre keynesianos y liberales es cada vez más áspero en América Latina, y el punto es que el keynesiano puede incentivar una economía en receso, pero no crear la condiciones necesarias para el desarrollo económico. El keynesianismo nació y funcionó en sociedades desarrolladas.

En una Latinoamérica de gobiernos con rasgos autoritarios e instituciones débiles e inestables, no deja de ser una manipulación populista el mencionar a Keynes como gurú, porque les sirve para mantener el corporativismo, el clientelismo y la emisión descontrolada de moneda, y nada de esto es Keynes.

El mismo Keynes decía que el problema del socialismo es que odian las instituciones existentes, y creen que el verdadero bien resultará sencillamente de derribarlas.

“El problema político de la humanidad es combinar tres cosas: la eficiencia económica, la justicia social, y la libertad individual”. John Maynard Keynes

Los gobiernos populistas son especialistas en escudarse en Keynes y hablar de “Política de bienestar”. El problema es que la política de bienestar provoca inflación, déficit fiscal, burocratización excesiva del Estado, trabajo caro e ineficiente, cansancio en las clases medias, que pagan impuestos para mantener a los desocupados y dependendientes beneficiados del paternalismo estatal.

Alguno me dirá que soy un insensible a los problemas y miserias ajenas, pero la historia dice que aquellos que se propusieron implantar el bien absoluto sobre la tierra -cristianos y comunistas- dieron origen al mal radical.

Montesquieu decía que los hombres no son ni tan malos ni tan buenos, y si bien es verdad que hay pocos virtuosos, no hay ninguno que no pueda serlo.

La solidaridad necesaria para que exista una sociedad no proviene de la bondad espontánea de los hombres, sino de un pacto entre múltiples organismos individuales.

Una democracia debería sustituir las corporaciones políticas por acuerdo de partidos; los mitos por conocimiento histórico; ideología por espíritu crítico; estatismo por sociedad civil; y comunitarismo por asociación de individuos autónomos. Todo esto sabiendo que una sociedad democrática es un permanente equilibrio inestable.

La falta de rigor científico supone un grave delito intelectual en la actualidad, pero nadie es juzgado por esto. Creo que con lo que ignoran se hacen las enciclopedias. Es más, los que apoyan las “decisiones populares” no tiene en cuenta que el circo romano, la hoguera de la inquisición, la caza de brujas, la guillotina, los linchamientos, los pogromos, los genocidios fueron aprobados espontáneamente por los pueblos y también fueron “decisiones populares”. Se olvidan que cuando se discrimina se deja de ser individuo para pasar a ser especie.

Otro populista que confunde con sus discursos es el actual Papa. Parece olvidar que la igualdad, que tanto pregona, en el cristianismo es ante Dios y en el más allá; no en esta Tierra ni entre los hombres. Los hombres nacen desiguales y la igualdad es una conquista lograda por la acción y la voluntad humana. Además, la preocupación del cristianismo por los pobres, surgió en el Siglo XIX después de la aparición del socialismo y como un modo de contrarrestarlo.

La igualdad y la libertad no se oponen entre ellas, sino que la primera enfrenta a la desigualdad y la segunda a la opresión. En los gobiernos totalitarios la política domina la economía y desaparecen los límites entre lo público y lo privado.

“El poder corrompe, el poder absoluto corrompe mucho más”. Lord Action

En Argentina, y en otros países de Latinoamérica, hemos visto cómo la corrupción necesita impunidad y esta exige poder, porque el problema de la democracia no es la elección en sí, sino el control de los gobernantes.

La sociedad civil es incapaz de autocrítica, predispuesta a librarse de toda responsabilidad, y adoptar un papel de víctima inocente. Recuerdo que en la crisis del 2001 la consigna era “¡Qué se vayan todos!” y el resultado fue que volvieron todos y se quedaron los peores.

¿Al final tendremos que aceptar que Malraux tenía razón, al afirmar que los pueblos tienen los gobiernos que se le parecen?

60 frases de Mark Twain

mtSamuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain, fue un gran escritor y humorista estadounidense. Sus grandes novelas son “Príncipe y mendigo” y “Un yanqui en la corte del Rey Arturo”, pero las más populares son sin duda “Las aventuras de Tom Sawyer” y “Las aventuras de Huckleberry Finn”.

Ernest Hemingway consideraba a Huckleberry Finn la piedra fundacional de la literatura moderna norteamericana. Otro sureño como Twain, William Faulkner, consideraba que todos los escritores estadounidenses eran herederos de Twain.

Pero también ganaron celebridad sus frases ácidas y mordaces cargadas de verdad e ironía. Aquí una pequeña selección de las que considero son las mejores.

“Nunca discutas con gente estúpida, te arrastrarán a su nivel y entonces te ganarán con la experiencia”.

“Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados”.

“Empezar, es el secreto de salir adelante”.

“El valor es resistencia al miedo, el dominio del miedo, no ausencia del miedo”.

“La bondad es el lenguaje que los sordos pueden oír y los ciegos pueden ver”.

“El cielo se gana por favores. Si fuera por méritos, usted se quedaría afuera y su perro entraría”.

“El nombre del mayor de todos los inventores: Accidente”.

“Si dices la verdad, no tienes que recordar nada”.

“Nunca permití que la escuela entorpeciese mi educación”.

“El banquero es un señor que nos presta el paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover”.

“La edad es una interpretación de la mente sobre la materia. Si no te importa, no importa”.

“El miedo a la muerte sigue al miedo a la vida. Un hombre que vive plenamente está dispuesto a morir en cualquier momento”.

“Un hombre no puede estar cómodo sin su propia aprobación”.

“Nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño”.

“Si no lees el periódico, estás mal informado. Si lees el periódico, estás mal informado”.

“Nunca le digas la verdad a la gente que no es digna de ella”.

“La gratitud es una deuda que normalmente se va acumulando, como sucede con los chantajes: más pagas y más te piden”.

“Todo lo que necesitas en esta vida es ignorancia y confianza; entonces el éxito está asegurado”.

“Mantente alejado de las personas que intentan disminuir tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande que se sienta como tú, que también puedes llegar a ser grande”.

“Si tomas un perro hambriento y lo haces próspero, no te morderá. Esta es la principal diferencia entre un perro y el hombre”.

“Siempre haz lo que es correcto. Gratificarás a la mitad de la humanidad y sorprenderás a la otra”.

“Consigue los hechos primero, y luego los podrás distorsionar tanto como quieras”.

“Todo el mundo es como la luna, tiene un lado oscuro que nunca muestra a nadie”.

“He vivido algunas cosas terribles en mi vida, muchas de los cuales nunca ocurrieron en realidad”.

“No puedes confiar en tus ojos cuando tu imaginación está fuera de foco”.

“La peor soledad es no estar a gusto con uno mismo”.

“El problema no está en morir por un amigo, sino en la búsqueda de un amigo valga la pena morir”.

“Es mejor mantener la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo”.

“Yo no asistí a tu funeral, pero envié una bonita carta diciendo que lo apruebo”.

“Dios creó a la guerra para que los estadounidenses aprendieran geografía”.

“Pocas cosas son más difíciles de soportar que la molestia de un buen ejemplo”.

“La mejor manera de animarte a ti mismo es tratar de animar a alguien más”.

“Fue gratificante ser capaz de responder con prontitud, y lo hice. Le dije que no sabía”.

“Para obtener el valor total de la alegría que debes tener alguien con quien dividirlo”.

“La diferencia entre la palabra adecuada y la palabra casi correcta, es la diferencia entre el relámpago y una luciérnaga”.

“La lealtad al país siempre. La lealtad al gobierno, cuando lo merece”.

“Las arrugas se limitan a indicar dónde las sonrisas han tenido”.

“La verdad es más extraña que la ficción, pero es porque la ficción está obligada a atenerse a las posibilidades; la verdad no”.

“De todos los animales, el hombre es el único que es cruel. Él es el único que inflige dolor por el placer de hacerlo”.

“No temo a la muerte. Ha existido durante miles de millones y miles de millones de años antes de que yo naciera, y no había tenido el más mínimo inconveniente”.

“Los libros son para las personas que deseen estar en otro lugar”.

“¿Qué harían los hombres sin las mujeres? poco, señor…”.

“La información más interesante proviene de los niños, porque ellos dicen todo lo que saben, y luego se detienen”.

“La cordura y la felicidad son una combinación imposible”.

“La ropa hace al hombre. La gente desnuda tiene poca o ninguna influencia en la sociedad”.

“No te desprendas de tus ilusiones. Cuando se han ido todavía pueden existir, pero has dejado de vivir”.

“Una conciencia clara es la señal segura de una mala memoria”.

“El jabón y la educación no son tan efectivos como una masacre, pero son más letales a largo plazo”.

“La raza humana tiene sólo un arma realmente eficaz y que es la risa”.

“No tengo tiempo para escribir una carta corta, así que escribí una larga en su lugar”.

“Vivamos de tal manera que cuando muramos, incluso los de la funeraria lo lamenten”.

“La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena, que a cualquier cosa sobre la que se vierta”.

“He descubierto que no hay forma más segura de saber si te gusta la gente o los odias que viajar con ellos”.

“Mil excusas y ni una buena razón”.

“Los dos días más importantes de tu vida son el día en que se nace y el día que averiguas por qué”.

“Para sacar todo el jugo a una alegría, hay que tener con quien compartirla”.

“De todas las criaturas de Dios, sólo hay uno que no puede hacerse esclavo de la correa. Ese es el gato. Si el hombre pudiera cruzarse con el gato, mejoraría el hombre, pero se deterioraría el gato”.

“Hoy he visto una cosa realmente increíble: una persona con las manos en sus propios bolsillos”.

“Hay un encanto sobre lo prohibido que lo hace indeciblemente deseable”.

“Existen dos ocasiones en que el hombre no debería apostar: cuando no tiene dinero y cuando lo tiene”.

“La realidad puede ser golpeada con la suficiente imaginación”.

“Dejar de fumar es lo más fácil del mundo. Lo sé porque lo he hecho miles de veces”.

“Mis libros son agua; las de los grandes genios son el vino. Todo el mundo bebe agua”.

“Una media verdad es la más cobarde de las mentiras”.

Los 16 Consejos de Borges a Escritores

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Según Jorge Luis Borges en literatura es preciso evitar:

Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.

Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.

La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.

En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.

En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.

Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.

Las frases, las escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.

La enumeración caótica.

Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable: Proust.

El antropomorfismo.

La confección de novelas cuya trama argumental recuerde la de otro libro. Por ejemplo, el Ulysses de Joyce y la Odisea de Homero.

Escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos.

Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.

En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.

Las escenas domésticas en las novelas policíacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos.

Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio.

¿Perdiste el mojo?

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En muchos casos perder la propia confianza, energía, o el entusiasmo, que además coincide con una disminución del propio éxito, se lo llama ‘Perder el mojo’.

La frase, si bien es antigua, fue recuperada por el personaje cinematográfico de Austin Powers y, en momentos de tantos cambios disruptivos, se ha vuelto muy vigente y presente hasta en seminarios de capacitación profesional.

Austin Powers define al Mojo como autoconfianza, autoestima, autoeficacia o incluso atractivo sexual. Por su parte su enemigo, el Dr. Evil, lo define como: “La libido, la fuerza vital, la esencia, las cosas correctas, lo que los franceses llaman cierto, ‘No sé qué'”.

Ahora bien, los diversos motivadores profesionales tienen varias fórmulas mágicas para recuperar el mojo, y algunas de ellas están más cerca de un consejo de Jorge Bucay que de algo profesional que le sirva a muchos directivos de empresas grandes y pymes que lo padecen.

Después de muchos meses , demasiados diría, de analizar la pérdida del mojo, creo que este es el inicio del camino para comenzar el viaje de la reinvención de uno mismo.

Cambie su visión: Cambie el entorno. Es hora de abandonar el cubículo y trabajar en un parque, cafetería o museo. El medio ambiente importa. Si alentamos a nuestros hijos a que jueguen afuera y busquen nuevas opciones, por qué nosotros no lo hacemos. Tómese dos horas semanales en trabajar en otro entorno.

Cambie su actitud: Visualice un objetivo. Puede ser obtener un cliente nuevo y difícil o bajar cinco kilos en un mes. Lo que importa es visualizar la línea de meta, determinar que se necesita para llegar a ese punto, establecer pequeñas metas acumulativas que sirvan para estar enfocado y alerta. Logrado ese pequeño logro comience a pensar en el próximo objetivo. Los resultados incentivan.

Cambie sus patrones: Esto implica una gran valentía. Cambiar patrones implica descubrir nuevos mundos que pueden asustar. Desde ir a un gimnasio, cambiar de la cafetería habitual a una nueva, o bien mover el escritorio de lugar. A veces los pequeños cambios aumentan la calidad del pensamiento.

Cambie sus prioridades: La falta de tiempo es el mal del siglo XXI. El problema es la falta de enfoque entre lo que es importante, de lo prioritario. La agenda o calendario marca cuales son sus prioridades y este refleja sus valores más profundos.

Cambie su mentor: Pregúntese a quién admira. Aprenda de los expertos. Busque gente que quiera compartir sus conocimientos. Haga el esfuerzo de mantener una relación activa programando una reunión o almuerzo mensual con quién pueda retroalimentarse y crecer profesional y humanamente.

Cambiar su entorno: Las personas con las que se rodea influyen en usted. El entorno negativo genera negatividad y el positivo genera positividad. Los valores de las conexiones que usted tenga seguramente le afectarán y eso es bueno. Hay una teoría que dice que su patrimonio será el promedio neto de tus cinco amigos más cercanos. Elija sabiamente con quién comparte su tiempo.

Cambia tus pensamientos: La frase “Eres lo que piensas” en cierta, por lo tanto revea y reanalice sus pensamientos. No piense en “no puedo hacer esto”, sino en “podría tratar de hacer aquello”.

Ninguno de estos cambios son fáciles. Todos requieren un gran esfuerzo personal tanto en lo físico como en lo emocional. Todos requieren un cambio forzado de hábitos, pero como dijo Einstein: “No busque resultados diferentes si siempre hace lo mismo”.

¡Yes baby!

La vigencia del pensamiento de Abraham Lincoln

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Pese al paso de los años, el pensamiento y los conceptos de Abraham Lincoln, mantienen una tremenda vigencia.

No puedes ayudar a los pobres destruyendo a los ricos.

No puedes fortalecer al débil debilitando al fuerte.

No se puede lograr la prosperidad desalentando el ahorro.

No se puede levantar al asalariado destruyendo a quien lo contrata.

No se puede promover la fraternidad del hombre incitando al odio de clases.

No se puede formar el carácter y el valor mediante la eliminación de la iniciativa e independencia de las personas.

No se puede ayudar a las personas de forma permanente haciendo por ellos lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos.

Lo inquietante es ¿cómo es posible que se siga debatiendo lo mismo para tener que volver a los conceptos de Lincoln?

El final de ‘Annie Hall’

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Adoro las películas de Woody Allen. Casi siempre sus finales me reconfortan, pero si debo elegir un final ese es sin duda el de Annie Hall. Una película magnífica de principio a fín que ganó el Oscar a la mejor película venciendo nada más ni nada menos que a Star Wars, La chica del adiós y Julia, entre otras.

El final es un maravilloso montaje de imágenes de toda la película, en donde Allen, a través de su personaje Alvy Singer, cierra la película de forma magistral:

… No obstante, volví a verla. Volví a ver a Annie. Fue en la parte alta del Oeste de Manhattan. Había vuelto a Nueva York. Vivía en el Soho con un chico y cuando la vi, lo estaba arrastrando a ver el documental “La Pena y la Piedad”, así que lo tome como un triunfo personal. Annie y yo almorzamos juntos poco después, y hablamos de los viejos tiempos.
Después se nos hizo tarde, los dos nos teníamos que irnos, pero fue magnífico volver a ver a Annie. Me di cuenta de lo maravillosa que era y de lo divertido que era tratarla, y recordé aquel viejo chiste, aquel del tipo que va al psiquiatra y le dice: “Doctor, mi hermano está loco, cree que es una gallina”. El doctor contesta: “Lo ha internado?” y el tipo le dice. “Lo haría, pero necesito los huevos”. Pues eso, más o menos es lo que pienso sobre las relaciones humanas, ¿saben?. Son totalmente irracionales y locas, y absurdas, pero… supongo que continuamos manteniendolas porque, la mayoría, “necesitamos los huevos”.

David Ogilvy: los 7 mandamientos de la publicidad

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David Ogilvy es sinónimo de buena publicidad y uno de los impulsores de la industria como tal. Si bien nació en Londres, siempre se definió como escocés debido a sus orígenes.

Escribió varios libros donde plasmó su pensamiento, visión y consejos sobre la industria publicitaria. Uno de los más famosos es Confesiones de un publicitario, publicado en 1963 y convertido en un best-seller. Otros son Sangre, cerebro y cerveza, autobiografía publicada en 1973, y Ogilvy & Publicidad, de 1983, donde recoge sus argumentos, sus mejores campañas y su auténtica obsesión: crear una publicidad eficaz sin obviar su verdadera fuerza de ventas.

Su lema para contratar talento era: “Si todos contratamos a personas más pequeñas que nosotros, nos convertiremos en una compañía de enanos. Pero si contratamos a personas más grandes nos convertiremos en una compañía de gigantes”.

A la hora de confeccionar un texto publicitario Ogilvy creía en que el contenido debía ser humano y sencillo, con una buena imágen central, y que si no vendía no era creativo.

Ogilvy murió el 21 de julio de 1999 a los 88 años en Francia y dejó lo que hoy se considera los 7 Mandamientos de la Publicidad:

1.“ Tu rol es vender, no dejes que nada te distraiga del único propósito de la publicidad.”

2.“Define claramente tu posicionamiento: ¿Qué y para quién?”.

3.”Haz tu tarea. Estudia detalladamente a tu consumidor.”

Jamás podrás escribir un titular efectivo, si ignoras lo siguiente:

¿A quién diriges tu mensaje?
¿Cómo piensa esa persona?
¿Qué necesita?

4.“Piensa en el consumidor como tu mujer, ella quiere toda la información que puedas darle”.

5.“Háblales con el lenguaje que usan cotidianamente”.

6. “Escribe excelentes titulares y habrás invertido correctamente el 80% de tu dinero”.

7.“Destaca al producto convirtiéndolo en el héroe”.