Las 9 musas del olimpo

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Las nueve musas, nietas de Urano y Gea, nacieron luego de nueve noches seguidas de amor y sexo entre Zeus y Mnemósine. Fueron parte del séquito de Apolo como cantantes en las fiestas, y también acompañaban a los reyes para inspirarlos en las tomas de decisiones para gobernar.

Las nueve musas que inspiran a los filósofos y artistas son:

Calíope: La mayor de las musas, la de la bella voz. Musa de la elocuencia, la belleza y la poesía épica. Madre de Orfeo y Linus.

Clío: Musa de la historia. La historia dice que introdujo el alfabeto fenicio en Grecia. Madre de Jacinto, compañero de Apolo.

Erato: Musa de la poesía lírica-amorosa, suele ser representada con una lira.

Euterpe: Musa de la música, especialmente de la que se toca con la flauta. Se le atribuye la invención de la flauta doble.

Melpómene: Musa de la tragedia. Se la representa con un cuchillo en una mano y la máscara trágica en la otra.

Polimnia: Musa de los cantos sagrados y la poesía sacra. Se la representa con un semblante muy serio y una actitud meditativa. También es representada con el dedo sobre la boca, simbolizando así el silencio y la discreción.

Talía: Musa de la comedia y de la poesía bucólica. Se la representa con la máscara de la comedia.

Terpsícore: Musa de la danza y la poesía coral.

Urania: Musa de la astronomía, poesía didáctica y las ciencias exactas. Se la representa con una esfera en la mano izquierda, una espiga en la derecha y vestida con un manto cubierto de estrellas.

Curiosa historia de McCann

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Esta es una historia poco conocida de Harrison King McCann, uno de los fundadores de la célebre agencia de publicidad McCann/Erickson.

Cada vez que McCann conseguía un nuevo cliente compraba acciones de la empresa de ese cliente con el siguiente argumento:

“Estoy tan seguro de que nuestra creatividad va a hacer crecer su negocio, que también yo quiero beneficiarme de ese crecimiento”

Harrison King McCann comenzó su carrera laboral en un reconocido hotel en la ciudad de Nueva York, para luego pasar a ser ser gerente de publicidad de Telephone Company. En 1911 pasa  a Standard Oil Co. y más tarde decide crear su propia agencia H.K. McCann Co..

Él inventa el término “Marketing Total” poniendo énfasis en las Relaciones Públicas, la promoción de ventas y la investigación de mercados.

Debido a la gran depresión de 1929 se ve obligado a asociarse con Alfred Erickson, quien tenía 17 años de experiencia en el sector. Juntos lanzan la American Association of Advertising Agencies. Erickson fallece en 1934 y la agencia ya facturaba U$S 50 millones por año.

McCann queda a cargo de la agencia hasta su muerte en 1962.

100 años del Negroni

negroniEl Negroni es mi cóctel preferido. Fácil de preparar; la amargura justa para saciar la sed; lo suficientemente sexi para beber más de uno.

Si bien es una variación del clásico cóctel el Americano, que es una mezcla de Campari, vermú dulce y soda, servida con una rodaja de limón, en Europa se lo conocía como como Milano-Torino por sus ingredientes: Campari de Milán y Vermouth di Torino; durante la Ley Seca cambió de nombre porque era el cóctel favorito de los estadounidenses que iban de vacaciones por Italia. ¡Gracias Italia por tanto!

Ahora bien, en 1919, dice la leyenda, el Conde Camillo Negroni de Florencia, Italia, le pidió a su camarero en el Café Cassoni (hoy Caffè Giacosa) en la Via de ‘Tornabuoni que endureciera su Americano reemplazando la soda con gin. La historia dice que el cantinero también reemplazó el limón con una rodaja de naranja.

Algunos dicen que hay que servirlo con un solo hielo gigante, pero eso entra dentro de los gustos personales.

Cada década tuvo su Rey

Cada década tuvo sus cócteles emblemáticos. En los locos años veinte fue el reinado de Dry Martini que se mantuvo vigente varias décadas, y James Bond lo revolucionó con su ‘agitado, pero no revuelto’.

En los treinta el Gimlet fue sensación, especialmente después que Raymond Chandler en su novela El largo adiós le hiciera decir a su personaje Terry Lennox: ‘El auténtico gimlet es mitad gin mitad jugo de lima Rose’s y nada más. Le da mil patadas al Martini’.

En la década del 40, y con la ciudad de New York en su esplendor, el Manhattan fue el must de la época. Whisky, vermú y angostura, y, decorado con una cereza roja, sigue siendo un clásico en cualquier bar que se precie de tal.

En los años 50 los cócteles se inclinaron hacia sabores más dulces y hacia bebidas caribeñas. El Mojito, inventado en La Habana, Cuba, se volvió popular por esa mezcla tan exótica de ron, azúcar, menta, lima y soda. Dulce y fresco. Ernest Hemingway fue su fan número uno y lo difundió mundialmente, luego se sumaron influencers como Brigitte Bardot, Nat King Cole y Erroll Flynn entre otros.

Los años 60 tuvieron dos reyes: El muy femenino cóctel Alexander y el reposicionamiento del muy masculino Bloody Mary. El Alexander lleva brandy, crema de cacao, crema de leche y un poco de nuez moscada. Hay que beberlo en forma pausada y con buena conversación. Distinto es el Bloody Mary que lleva vodka, jugo de tomate, jugo de limón, salsa inglesa y salsa tabasco. Es un cóctel explosivo que simbolizó a la guerra fría.

Llegaron los años 70 y entró en escena el Tequila sunrise. Tequila, jugo de naranja y jarabe de granadina. Sus colores nos llevaban a la época dorada de Acapulco pese a que su origen se encuentra en el Arizona Biltmore Hotel.

En la década de 1980 la Piña colada arrasó con todo. La combinación de ron, crema de coco y jugo de piña, hicieron un cóctel suave y dulzón amado por ambos sexos. Siempre la piña colada nos recuerda a las paradisíacas playas del Caribe.

Con los 90 y el fin de siglo llegó el revival de los cócteles clásicos como el Dry Martini muy bien definido por el célebre humorista James Thurber: ‘Dos son demasiados y tres no son suficientes’. Además las inolvidables chicas de Sex and the city pusieron en el top a otro clásico hasta ese momento olvidado: el Cosmopolitan. El Cosmo, como se lo conoce en la noche, se hizo popular entre las mujeres y en los clubes nocturnos gay. Ligero y elegante es un cóctel clásico a base de vodka y jugo de arándanos, con un toque de limón y Cointreau.

Antes de dejar todo e ir corriendo al bar, les cuento que en 1954, el multipremiado barman argentino Santiago Policastro, dejó por escrito en su decálogo que, ‘el barman es un artista y la coctelería un arte que se nutre de espíritu, sabor, aroma y color’.

Sigamos celebrando el centenario del jóven Negroni.