¿Cómo ser productivo trabajando desde casa?

work alone
Esta extraña de situación de la pandemia nos obliga a trabajar desde casa, y esta nueva metodología, para la gran mayoría, puede llevarnos a sentirnos atrapado, sin interacción social, sin la posibilidad de ir a la cafetería por nuestro Latte con leche de almendras, y esto nos llevará a sentirnos muy inquietos.

Aquí el punto es ¿cómo ser productivo?

CONSEJOS PRINCIPALES
Vístase. Nunca ceder ante la tentación de trabajar en pijama. Nos pone en la mentalidad incorrecta para el trabajo (lo digo por experiencia). No es necesario usar traje, pero hay que encontrar un punto intermedio que nos haga sentir cómodo en el nuevo entorno de trabajo, pero que también nos haga sentir profesional y motivado.

Hay que ser estricto consigo mismo, con la familia y los amigos sobre las horas de trabajo.

Tratar de almorzar algo saludable. Evitar los sandwiches en pan de molde.

Usar la videollamada con altavoz, siempre que sea posible, ayuda a sentirse conectado con la oficina.

Tenga tiempo para usted. Al no tener que viajar hacia su trabajo puede caer en la tentación de trabajar muchas más horas. Tómese el tiempo para hacer ejercicio, descansar y relajarse tanto como sea posible.

Debemos moderar el tiempo en las redes sociales. En estos momentos hay distracciones en todas partes, pero especialmente en las redes sociales y en los sitios de noticias. Manténgase tan concentrado como pueda y no agregue ansiedad a la situación.

¿Perdiste el mojo?

austin

En muchos casos perder la propia confianza, energía, o el entusiasmo, que además coincide con una disminución del propio éxito, se lo llama ‘Perder el mojo’.

La frase, si bien es antigua, fue recuperada por el personaje cinematográfico de Austin Powers y, en momentos de tantos cambios disruptivos, se ha vuelto muy vigente y presente hasta en seminarios de capacitación profesional.

Austin Powers define al Mojo como autoconfianza, autoestima, autoeficacia o incluso atractivo sexual. Por su parte su enemigo, el Dr. Evil, lo define como: “La libido, la fuerza vital, la esencia, las cosas correctas, lo que los franceses llaman cierto, ‘No sé qué'”.

Ahora bien, los diversos motivadores profesionales tienen varias fórmulas mágicas para recuperar el mojo, y algunas de ellas están más cerca de un consejo de Jorge Bucay que de algo profesional que le sirva a muchos directivos de empresas grandes y pymes que lo padecen.

Después de muchos meses , demasiados diría, de analizar la pérdida del mojo, creo que este es el inicio del camino para comenzar el viaje de la reinvención de uno mismo.

Cambie su visión: Cambie el entorno. Es hora de abandonar el cubículo y trabajar en un parque, cafetería o museo. El medio ambiente importa. Si alentamos a nuestros hijos a que jueguen afuera y busquen nuevas opciones, por qué nosotros no lo hacemos. Tómese dos horas semanales en trabajar en otro entorno.

Cambie su actitud: Visualice un objetivo. Puede ser obtener un cliente nuevo y difícil o bajar cinco kilos en un mes. Lo que importa es visualizar la línea de meta, determinar que se necesita para llegar a ese punto, establecer pequeñas metas acumulativas que sirvan para estar enfocado y alerta. Logrado ese pequeño logro comience a pensar en el próximo objetivo. Los resultados incentivan.

Cambie sus patrones: Esto implica una gran valentía. Cambiar patrones implica descubrir nuevos mundos que pueden asustar. Desde ir a un gimnasio, cambiar de la cafetería habitual a una nueva, o bien mover el escritorio de lugar. A veces los pequeños cambios aumentan la calidad del pensamiento.

Cambie sus prioridades: La falta de tiempo es el mal del siglo XXI. El problema es la falta de enfoque entre lo que es importante, de lo prioritario. La agenda o calendario marca cuales son sus prioridades y este refleja sus valores más profundos.

Cambie su mentor: Pregúntese a quién admira. Aprenda de los expertos. Busque gente que quiera compartir sus conocimientos. Haga el esfuerzo de mantener una relación activa programando una reunión o almuerzo mensual con quién pueda retroalimentarse y crecer profesional y humanamente.

Cambiar su entorno: Las personas con las que se rodea influyen en usted. El entorno negativo genera negatividad y el positivo genera positividad. Los valores de las conexiones que usted tenga seguramente le afectarán y eso es bueno. Hay una teoría que dice que su patrimonio será el promedio neto de tus cinco amigos más cercanos. Elija sabiamente con quién comparte su tiempo.

Cambia tus pensamientos: La frase “Eres lo que piensas” en cierta, por lo tanto revea y reanalice sus pensamientos. No piense en “no puedo hacer esto”, sino en “podría tratar de hacer aquello”.

Ninguno de estos cambios son fáciles. Todos requieren un gran esfuerzo personal tanto en lo físico como en lo emocional. Todos requieren un cambio forzado de hábitos, pero como dijo Einstein: “No busque resultados diferentes si siempre hace lo mismo”.

¡Yes baby!

Manifiesto de Adolfo Domínguez

dominguez

Adolfo Domínguez Fernández nació en Trives, un pueblo de Ourense el 14 de mayo de 1950. Sus padres tenían una sastrería. Estudió arte y cine en París. En 1976 Adolfo Domínguez abre su primera tienda en la ciudad de Ourense, donde presentó su primera colección de Hombre. La llamó Adolfo Domínguez.

“La arruga es bella” se convierte en 1984 en el eslogan más icónico de esta marca y de toda la moda española, refiriéndose al uso del lino en su colección, material que nace del amor a la sustentabilidad y ecología de Adolfo Domínguez.

A finales de los 80, se convierte en uno de los diseñadores españoles más prestigiosos.

Miami Vice fue una serie de los 80 muy popular, donde Domínguez vistió a sus protagonistas con trajes de lino y camisetas. Llega a las Pasarelas de Paris en 1986. En 1993 viste a la Barbie. Realiza los uniformes de la compañía de aviación Iberia.

Lanza su primera fragancia en 1990, se llamó Agua Fresca. Fue el primer diseñador español en lanzar un perfume bajo su nombre. Luego, nace uno de los perfumes más vendidos Agua Fresca de Rosas.

También se convierte en la primera marca de moda en cotizar en la bolsa en 1997. Y se expandió por varios continentes.

Recibe La Aguja de Oro del Ministerio de Cultura de España, uno de los galardones más prestigiosos del sector, también recibió el premio Lifetime Achievement que otorga la Miami Fashion Weekend.

Tiene línea de hombre, mujer, línea joven, niños, complementos, joyería artesanal, fragancias, línea de mascotas.

Es quizás uno de los primeros diseñadores que se une a la moda sustentable en el 2007, donde declara “Somos los hijos de la tierra, no sus dueños” bajo este lema Adolfo Domínguez se une al Proyecto Climático y se compromete a incorporar prácticas que respetan el medio ambiente.

Su tienda en la calle Serrano, es un espacio en el que lo natural se funde con lo contemporáneo, en diferentes ambientes y localizaciones, y que acoge el showroom de la firma y un coffee lounge especializado en comida vegetariana.

El 15 de octubre de 2018, Adolfo Domínguez, publica Juan Griego, una novela ambientada en la Argentina.

Este es el manifiesto de Adolfo Domínguez

Dicen que el mundo es de los jóvenes.

Solo importa lo último, lo nuevo, lo que acaba de salir.

Pero los viejos saben cosas. Los viejos han visto.

Y saben que no todo lo nuevo es necesariamente mejor.

Saben que lo que hoy está de moda, mañana puede ser solo un mal recuerdo.

Que es mejor tener cuatro camisas buenas en el armario que una nueva cada mes viajando del armario al cajón.

Que hay algo absurdo en comprar algo y no usarlo.

Que no hay que comprar más, sino elegir mejor.

En Adolfo Domínguez nos gusta escuchar a los viejos.

En realidad, todos deberíamos hacerlo más a menudo.

¿Amante del café? Barisieur es lo que necesita

Barisieur

Si bien parece sacada del laboratorio de Dexter, Barisieur es un reloj despertador con una máquina de café incorporada.

La considero un must en cualquier oficina aunque usted no sea de los que se queda dormido en el escritorio.

El concepto de Barisieur es que en lugar de despertarte con una alarma de sonido fastidioso, lo haga con el sonido de los rodamientos de bolas de acero inoxidable que hierven el agua para su taza, y el aroma de los granos de café recién molidos y el café recién preparado y humeante en su taza lista para disfrutar en su mesita de noche.

La gran ventaja es que no hay que salir de la cama para disfrutar de la primera dosis de cafeína del día.

Descortesía laboral

cortesia

La vida de oficina se ha convertido en algo hostil, pareciera que todos odiaran su trabajo. La descortesía en el lugar de trabajo, dicen los especialistas en gestión, se define como “comportamiento desviado de baja intensidad”, y se ha generalizado pese a no haber razones evidentes que expliquen el por qué de este comportamiento.

De acuerdo a lo que observé en diversos ámbitos de trabajo, los pequeños detalles son los que más se han perdido.

Email, teléfonos, auriculares

Ante el exceso de mensajes por correo electrónico hemos decidido no contestarlos o hacerlo con respuestas bruscas o groseras. Contestar el teléfono en el trabajo se ha convertido en algo opcional, lo que es una falta de cortesía no sólo con la persona que llama, sino con los colegas que aguantan el timbre.

Para completar el panorama el teléfono inteligente, omnipresente en toda situación, terminó de mandar los buenos modales al infierno. No se salva una conferencia, curso de capacitación, comida, reunión, conversación, de simular que estamos escuchando y atentos y no mirado tuiteando o whatsappeando.

Hace unos días fuí a las oficinas de una corporación internacional que la habían remodelado, eliminando los cubículos y, propiciando los espacios abiertos para que la gente interactúe más. La respuesta de más del 60% del personal fue adoptar auriculares dejando bien en claro “aquí estoy, pero me gustaría más no estarlo”.

Si a esto se le suman los horarios flexibles y escritorios compartidos ya es casi imposible llegar a conocer y saber quién es tu compañero

De todas formas, y a mi criterio, la peor de las groserías es el nuevo culto a estar desbordado o excesivamente ocupado. La sensación que recibo es que si decís que estás “muy” ocupado te habilita a llegar tarde a las reuniones, hacer que la gente espere, y, excusarte con justificación ante cualquier cosa que te pidan. Lo que sí me queda claro es que la falta de educación tiene un efecto negativo muy poderoso en el lugar de trabajo.

100 años del Negroni

negroniEl Negroni es mi cóctel preferido. Fácil de preparar; la amargura justa para saciar la sed; lo suficientemente sexi para beber más de uno.

Si bien es una variación del clásico cóctel el Americano, que es una mezcla de Campari, vermú dulce y soda, servida con una rodaja de limón, en Europa se lo conocía como como Milano-Torino por sus ingredientes: Campari de Milán y Vermouth di Torino; durante la Ley Seca cambió de nombre porque era el cóctel favorito de los estadounidenses que iban de vacaciones por Italia. ¡Gracias Italia por tanto!

Ahora bien, en 1919, dice la leyenda, el Conde Camillo Negroni de Florencia, Italia, le pidió a su camarero en el Café Cassoni (hoy Caffè Giacosa) en la Via de ‘Tornabuoni que endureciera su Americano reemplazando la soda con gin. La historia dice que el cantinero también reemplazó el limón con una rodaja de naranja.

Algunos dicen que hay que servirlo con un solo hielo gigante, pero eso entra dentro de los gustos personales.

Cada década tuvo su Rey

Cada década tuvo sus cócteles emblemáticos. En los locos años veinte fue el reinado de Dry Martini que se mantuvo vigente varias décadas, y James Bond lo revolucionó con su ‘agitado, pero no revuelto’.

En los treinta el Gimlet fue sensación, especialmente después que Raymond Chandler en su novela El largo adiós le hiciera decir a su personaje Terry Lennox: ‘El auténtico gimlet es mitad gin mitad jugo de lima Rose’s y nada más. Le da mil patadas al Martini’.

En la década del 40, y con la ciudad de New York en su esplendor, el Manhattan fue el must de la época. Whisky, vermú y angostura, y, decorado con una cereza roja, sigue siendo un clásico en cualquier bar que se precie de tal.

En los años 50 los cócteles se inclinaron hacia sabores más dulces y hacia bebidas caribeñas. El Mojito, inventado en La Habana, Cuba, se volvió popular por esa mezcla tan exótica de ron, azúcar, menta, lima y soda. Dulce y fresco. Ernest Hemingway fue su fan número uno y lo difundió mundialmente, luego se sumaron influencers como Brigitte Bardot, Nat King Cole y Erroll Flynn entre otros.

Los años 60 tuvieron dos reyes: El muy femenino cóctel Alexander y el reposicionamiento del muy masculino Bloody Mary. El Alexander lleva brandy, crema de cacao, crema de leche y un poco de nuez moscada. Hay que beberlo en forma pausada y con buena conversación. Distinto es el Bloody Mary que lleva vodka, jugo de tomate, jugo de limón, salsa inglesa y salsa tabasco. Es un cóctel explosivo que simbolizó a la guerra fría.

Llegaron los años 70 y entró en escena el Tequila sunrise. Tequila, jugo de naranja y jarabe de granadina. Sus colores nos llevaban a la época dorada de Acapulco pese a que su origen se encuentra en el Arizona Biltmore Hotel.

En la década de 1980 la Piña colada arrasó con todo. La combinación de ron, crema de coco y jugo de piña, hicieron un cóctel suave y dulzón amado por ambos sexos. Siempre la piña colada nos recuerda a las paradisíacas playas del Caribe.

Con los 90 y el fin de siglo llegó el revival de los cócteles clásicos como el Dry Martini muy bien definido por el célebre humorista James Thurber: ‘Dos son demasiados y tres no son suficientes’. Además las inolvidables chicas de Sex and the city pusieron en el top a otro clásico hasta ese momento olvidado: el Cosmopolitan. El Cosmo, como se lo conoce en la noche, se hizo popular entre las mujeres y en los clubes nocturnos gay. Ligero y elegante es un cóctel clásico a base de vodka y jugo de arándanos, con un toque de limón y Cointreau.

Antes de dejar todo e ir corriendo al bar, les cuento que en 1954, el multipremiado barman argentino Santiago Policastro, dejó por escrito en su decálogo que, ‘el barman es un artista y la coctelería un arte que se nutre de espíritu, sabor, aroma y color’.

Sigamos celebrando el centenario del jóven Negroni.

Millennials & Coworking

Hay casi un millón de personas que trabajan actualmente en espacios de coworking en todo el mundo. Esta cifra es muy alta si consideramos que los espacios de Coworking tienen poco más de cuatro años.

Un punto importante es que los Millennials son la generación más grande en la fuerza laboral actual, lo que implica en cierta forma ser los responsables de este cambio.

Ninguna generación anterior tuvo tanto acceso a la tecnología que abrió un mundo de posibilidades que, creo, causó un cambio radical en la forma de trabajar.

People realxing during lunch break

6 valores positivos de los millennials

Creo que hay seis valores positivos asociados universalmente a los millennials y muy emparentados con el coworking:

1. Son una generación startup

Salen de la universidad buscando un trabajo en alguna de las industrias creativas o tecnológicas, o bien en una empresa emergente, o incluso comenzando sus propias empresas. El panorama laboral cambió radicalmente en 2008 y, como resultado, hoy más del 30% de la fuerza laboral global es cuentapropista o freelance.

Asumen riesgos y creen en el poder del fracaso y en los aprendizajes que el fracaso deja.
Para nuestra generación los ídolos eran Jimi Hendrix o John Lennon. Para muchos de los millennials sus ídolos son Steve Jobs, Mark Zuckerberg o Elon Musk, y eso ha afectado la forma de trabajar.

Esta generación busca lugares de trabajo innovadores y con un espíritu similar al de las oficinas de Google o Twitter donde el espacio de trabajo tiene salas de juegos, cerveza artesanal y, además, sustentable.

2. Son los refundadores de la economía del intercambio.

Los recursos compartidos se han convertido casi en el ADN de los millennials. En parte porque han sufrido la recesión de la década pasada y se encontraron en un universo laboral hostil y difícil. Son cautelosos y como generación han postergado las grandes decisiones de forma algo indefinida.

Nosotros queríamos ser propietarios y ellos sólo quieren acceder. Nuestro primer automóvil era una obsesión y para ellos no. Esta forma de pensar los lleva a buscar una economía colaborativa de consumo y de trabajo. Por ejemplo, hay 12 empresas emergentes que se han convertido en unicornio ofreciendo transporte, alojamiento y espacios de trabajo compartidos.

3. Miden la vida en experiencias.

Es una generación que mide la felicidad no en las posesiones sino en las emociones y experiencias vividas. Esas experiencias incluyen viajes, conciertos, eventos culturales y festivales. Este cambio llevó a que las empresas se centren en la creación de experiencias memorables para los empleados para que estos acepten a las compañías de las que forman parte. Con esta premisa el lugar de trabajo en sí mismo debe ser una experiencia diaria en la que se formen algunos de sus mejores recuerdos.

4. Ansían comunidad

Es la generación más interconectada de la historia. Comparten sus intereses y sus valores a diario en las comunidades en línea y fuera de ella. Este compromiso con estas comunidades tiene el poder de hacer que algo se vuelva viral.

Si bien se piensa que debido a la tecnología y a la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar, el lugar de trabajo es cada vez menos necesario, es, sin embargo, distinto para ellos. Es un lugar menos necesario para trabajar, pero más necesario como lugar para colaborar y compartir, para ser parte de una comunidad física. Antes esa comunidad, tan necesaria, era el barrio o colonia, el club, o los templos religiosos. Los millennials son menos religiosos y más transitorios.

5. Son la generación del yo.

Los relojes inteligentes permiten llevar métricas de casi todo. Algunos de ellos llevan métricas de pasos caminados; otros de nuevos entrenamientos; otros de calorías consumidas; otros de relajación; otros de aprendizaje de idioma, etcétera.

Los llaman perezosos pero si algo los motiva se vuelven incansables. Son más inflexibles con respecto a la mejora personal. En superación personal gastan el doble que los Baby Boomers pese a que sus ingresos son la mitad. Quizás por eso valoren los espacios de trabajo que incorporan tecnologías inteligentes que maximizan la productividad y, además, les permita acceder a una clase de meditación, una clase de UX o un taller de origami. El lugar de trabajo debe ofrecerles oportunidades constantes de desarrollar nuevas habilidades y seguir aprendiendo.

6. Son progresistas.

Es una generación que no acepta tanto el status quo. Quizás aquí esté la respuesta a que un lugar de trabajo debe ofrecerles mucho más que un simple escritorio y un salón comedor en común. Los espacios de coworking tienen salones de clase, auditorios donde asisten líderes a contar su experiencia, laboratorios de tecnología inmersiva, clases de yoga y meditación, muros para escribir, estaciones de hidratación, guarderías infantiles y espacios verdes con riego automático para que poder estar conectados con la naturaleza mientras trabajan. El espacio de trabajo pasó a ser un espacio de hospitalidad.

Si tenemos en cuenta que la oficina se inventó a fines del siglo XIX, y hasta ahora no sufrió grandes cambios, podemos considerar que el lugar de trabajo continuará evolucionando para satisfacer las necesidades cambiantes de los millennials y los centennials.