David Ogilvy: los 7 mandamientos de la publicidad

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David Ogilvy es sinónimo de buena publicidad y uno de los impulsores de la industria como tal. Si bien nació en Londres, siempre se definió como escocés debido a sus orígenes.

Escribió varios libros donde plasmó su pensamiento, visión y consejos sobre la industria publicitaria. Uno de los más famosos es Confesiones de un publicitario, publicado en 1963 y convertido en un best-seller. Otros son Sangre, cerebro y cerveza, autobiografía publicada en 1973, y Ogilvy & Publicidad, de 1983, donde recoge sus argumentos, sus mejores campañas y su auténtica obsesión: crear una publicidad eficaz sin obviar su verdadera fuerza de ventas.

Su lema para contratar talento era: “Si todos contratamos a personas más pequeñas que nosotros, nos convertiremos en una compañía de enanos. Pero si contratamos a personas más grandes nos convertiremos en una compañía de gigantes”.

A la hora de confeccionar un texto publicitario Ogilvy creía en que el contenido debía ser humano y sencillo, con una buena imágen central, y que si no vendía no era creativo.

Ogilvy murió el 21 de julio de 1999 a los 88 años en Francia y dejó lo que hoy se considera los 7 Mandamientos de la Publicidad:

1.“ Tu rol es vender, no dejes que nada te distraiga del único propósito de la publicidad.”

2.“Define claramente tu posicionamiento: ¿Qué y para quién?”.

3.”Haz tu tarea. Estudia detalladamente a tu consumidor.”

Jamás podrás escribir un titular efectivo, si ignoras lo siguiente:

¿A quién diriges tu mensaje?
¿Cómo piensa esa persona?
¿Qué necesita?

4.“Piensa en el consumidor como tu mujer, ella quiere toda la información que puedas darle”.

5.“Háblales con el lenguaje que usan cotidianamente”.

6. “Escribe excelentes titulares y habrás invertido correctamente el 80% de tu dinero”.

7.“Destaca al producto convirtiéndolo en el héroe”.

Manifiesto de Adolfo Domínguez

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Adolfo Domínguez Fernández nació en Trives, un pueblo de Ourense el 14 de mayo de 1950. Sus padres tenían una sastrería. Estudió arte y cine en París. En 1976 Adolfo Domínguez abre su primera tienda en la ciudad de Ourense, donde presentó su primera colección de Hombre. La llamó Adolfo Domínguez.

“La arruga es bella” se convierte en 1984 en el eslogan más icónico de esta marca y de toda la moda española, refiriéndose al uso del lino en su colección, material que nace del amor a la sustentabilidad y ecología de Adolfo Domínguez.

A finales de los 80, se convierte en uno de los diseñadores españoles más prestigiosos.

Miami Vice fue una serie de los 80 muy popular, donde Domínguez vistió a sus protagonistas con trajes de lino y camisetas. Llega a las Pasarelas de Paris en 1986. En 1993 viste a la Barbie. Realiza los uniformes de la compañía de aviación Iberia.

Lanza su primera fragancia en 1990, se llamó Agua Fresca. Fue el primer diseñador español en lanzar un perfume bajo su nombre. Luego, nace uno de los perfumes más vendidos Agua Fresca de Rosas.

También se convierte en la primera marca de moda en cotizar en la bolsa en 1997. Y se expandió por varios continentes.

Recibe La Aguja de Oro del Ministerio de Cultura de España, uno de los galardones más prestigiosos del sector, también recibió el premio Lifetime Achievement que otorga la Miami Fashion Weekend.

Tiene línea de hombre, mujer, línea joven, niños, complementos, joyería artesanal, fragancias, línea de mascotas.

Es quizás uno de los primeros diseñadores que se une a la moda sustentable en el 2007, donde declara “Somos los hijos de la tierra, no sus dueños” bajo este lema Adolfo Domínguez se une al Proyecto Climático y se compromete a incorporar prácticas que respetan el medio ambiente.

Su tienda en la calle Serrano, es un espacio en el que lo natural se funde con lo contemporáneo, en diferentes ambientes y localizaciones, y que acoge el showroom de la firma y un coffee lounge especializado en comida vegetariana.

El 15 de octubre de 2018, Adolfo Domínguez, publica Juan Griego, una novela ambientada en la Argentina.

Este es el manifiesto de Adolfo Domínguez

Dicen que el mundo es de los jóvenes.

Solo importa lo último, lo nuevo, lo que acaba de salir.

Pero los viejos saben cosas. Los viejos han visto.

Y saben que no todo lo nuevo es necesariamente mejor.

Saben que lo que hoy está de moda, mañana puede ser solo un mal recuerdo.

Que es mejor tener cuatro camisas buenas en el armario que una nueva cada mes viajando del armario al cajón.

Que hay algo absurdo en comprar algo y no usarlo.

Que no hay que comprar más, sino elegir mejor.

En Adolfo Domínguez nos gusta escuchar a los viejos.

En realidad, todos deberíamos hacerlo más a menudo.

Curiosa historia de McCann

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Esta es una historia poco conocida de Harrison King McCann, uno de los fundadores de la célebre agencia de publicidad McCann/Erickson.

Cada vez que McCann conseguía un nuevo cliente compraba acciones de la empresa de ese cliente con el siguiente argumento:

“Estoy tan seguro de que nuestra creatividad va a hacer crecer su negocio, que también yo quiero beneficiarme de ese crecimiento”

Harrison King McCann comenzó su carrera laboral en un reconocido hotel en la ciudad de Nueva York, para luego pasar a ser ser gerente de publicidad de Telephone Company. En 1911 pasa  a Standard Oil Co. y más tarde decide crear su propia agencia H.K. McCann Co..

Él inventa el término “Marketing Total” poniendo énfasis en las Relaciones Públicas, la promoción de ventas y la investigación de mercados.

Debido a la gran depresión de 1929 se ve obligado a asociarse con Alfred Erickson, quien tenía 17 años de experiencia en el sector. Juntos lanzan la American Association of Advertising Agencies. Erickson fallece en 1934 y la agencia ya facturaba U$S 50 millones por año.

McCann queda a cargo de la agencia hasta su muerte en 1962.