La Postverdad

posverdadComenzó en los países con gobiernos populistas como Argentina, Brasil y Venezuela, entre otros, y se expandió hasta los países centrales. Me refiero a la Postverdad, que Oxford la agregó a su diccionario (post-truth) en el 2016 y, desde este año, estará en el diccionario de la RAE con la siguiente definición:

“El potencial de la retórica para hacer locutivamente real lo imaginario, o simplemente lo falso”

La Postverdad implica que la línea que separa lo verdadero de lo falso desaparece y se lo disfraza como una visión o hecho alternativo, pasando por alto que no es una visión o hecho alternativo, sino es directamente una falsedad, una mentira.

Para un medio de comunicación la noticia y los hechos son la razón de su existencia, ¿pero qué sucede cuando la multiplicación de las fuentes de información hacen que los hechos pierdan autoridad frente a los hechos alternativos, e impide distinguir lo verdadero de lo falso?

Internet es una gran fuente de información falsa que rápidamente se comparte, se viraliza y se toma como verdadera. Los hechos se manipulan y se muestran de acuerdo con las conveniencias y pasiones que cada uno maneja, dejando de lado el fundamento de la verdad.

Sin duda éste es el gran desafío que enfrenta el periodismo en su obligada reinvención. Quizás concentrarse en el análisis y en la interpretación buscando mayor profundidad sea una alternativa.