Primer párrafo: “El asesino de la luna” de Noel Clarasó

“Pasiones, acciones y reacciones de un hombre que pretendió comprender demasiado pronto el sentido de la vida, escritas según una referencia de tercera persona, hecha de memoria sobre un relato original de viva voz. En el relato estaba la vida de un hombre; en la referencia la de otro, y en este libro la de todos, yo incluido. Quédate, lector, con la que más te guste de las tres cosas”.

Primer párrafo: “La invención de Morel” de Adolfo Bioy Casares

Hoy en esta isla, ha ocurrido un milagro: el verano se adelantó. Puse la cama cerca de la pileta de natación y estuve bañándome, hasta muy tarde. Era imposible dormir. Dos o tres minutos afuera bastaban para convertir en sudor el agua que debía protegerme de la espantosa calma. A la madrugada me despertó un fonógrafo. No pude volver al museo, a buscar las cosas. Hui por las barrancas. Estoy en los bajos del sur, entre plantas acuáticas, indignado por los mosquitos, con el mar o sucios arroyos hasta la cintura, viendo que anticipé absurdamente mi huida.

Esta novela fue llevada al cine por el francés Alain Resnais bajo el título de Last year at marienbad, con la cual ganó el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia de 1961.

Primer párrafo: “El libro de Raquel” de Martín Amis

El Libro de Rachel - Martin Amis

“Me llamo Charles Highway,* aunque si pudiesen echarme una ojeada seguro que jamás se lo imaginarían. Es un apellido enérgico, viajado, cipotudo, y por mi aspecto nadie deduciría ninguna de esas cualidades. Empezando porque llevo gafas, y las llevo desde los nueve años. Y porque mi figura de estatura mediana, desprovista de culo y de cintura, con una caja toráxica ondulada y piernas estevadas borra todo indicio de aplomo” 

* Literalmente “carretera” (N. del T.)

Primer párrafo: “El adversario” de Emmanuel Carrére

el2badversario2b-2bemmanuel2bcarr25c325a8reMuchos escritores afirman que el primer párrafo es el más difícil de escribir. No sé si es el mas difícil, pero sí hay párrafos iniciales que atrapan y no sueltan al lector hasta la última página.

Este es el caso del libro El adversario, de Emmanuel Carrére, quien escribe un párrafo introductorio impactante. Lo comparto.

“La mañana del sábado 9 de enero de 1993, mientras Jean-Claude Romand mataba a su mujer y a sus hijos, yo asistía con los míos a una reunión pedagógica en la escuela de Gabriel, nuestro hijo primogénito. Gabriel tenía cinco años de edad, la edad de Antoine Romand. Luego fuimos a comer con mis padres, y Romand a casa de los suyos, a los que mató después de la comida. Pasé solo en mi estudio la tarde del sábado y el domingo, normalmente dedicados a la vida en común, porque estaba terminando un libro en el que trabajaba desde hacía un año: la biografía de Philip K. Dick. El último capítulo contaba los días que había pasado en coma antes de morir. Terminé el martes por la tarde y el miércoles por la mañana leí el primer artículo de Libération dedicado al asunto Romand”.