¿Quiénes compran vinilos?

vinyl-records2Como buen fanático poseedor de 900 álbumes, el vinilo es para mi la quintaesencia de la música.

Cuando leí que Sony Music volvía a producir vinilos después de 28 años de haberlos abandonado y que en varios países había un furor por ellos, me puse a pensar quiénes eran los compradores.

Las ventas de vinilos aumentaron en 2017 un 10%, alcanzando la nada despreciable cifra de U$S 1000 millones; mientras que las ventas de CDs disminuyeron un 6%. No ignoro que el grueso de las ventas de música es por suscripción por streaming, que se lleva un 65% de los ingresos de un mercado total de U$S 15 mil millones.

Mis amigos, conocidos y familiares dicen que no hay una buena razón para comprar música; que internet por un lado y las plataformas como Spotify por otro, colman su necesidad musical. No ven la necesidad de “poseer” la música, sino que se contentan con escucharla. Un pequeñísimo grupo confiesa comprar algún álbum en CD de una banda independiente, mas por apoyarlos que por tener su obra.

Sobre si suena mejor un vinilo o un CD, el tema ya ha sido ampliamente debatido. La ciencia fue muy clara al señalar que ambos formatos ofrecen la misma calidad de sonido debido a que el oído humano puede escuchar hasta una frecuencia de 20 mil Hertz, aunque el CD trabaje en rangos de 44 mil Hertz. Bien, pero todos sabemos que lo analógico suena mucho mejor que lo digital. Ante esta consulta sobre la calidad de audio del CD por sobre la música digital on line, a nadie parece importarle, e incluso algunos me espantan diciendo que ellos escuchan con el celular.

Yo adopté el CD apenas salió porque eliminaba el “ruido a púa” o “scratch” como se lo conoce en la jerga, pero reconocí que al sonido del CD le faltaba textura; por eso el cassette, mas allá de la portabilidad, siempre me pareció que sonaba horrible.

vinilos UKVolviendo al tema de quienes compran los vinilos, tuve la idea que eran los millenials y los hipsters por la experiencia de poseer un objeto único y sumar una experiencia más íntima, además de su gran formato y el diseño de arte de las portadas y sobres internos. A eso sumarle la “interactividad” que se produce al poner un disco y colocar sobre él la púa y luego tener que darlos vuelta cuando finalice el lado. En resumen: un objeto fetiche que ofrece una experiencia sensorial mas allá de la auditiva.

Me equivoqué, nada de eso. ¿O quizás sí?

En realidad es a los hombres de mediana edad a quienes nos encantan los vinilos. No es la novedad del objeto fetiche sino la nostalgia de los que tenemos entre 45 y 55 años. Para nosotros tiene un significado emocional. De hecho a las personas de 18 a 24 años no les interesa.

Algunos de los que vendieron o regalaron sus vinilos a fines del siglo pasado para comprar CDs, ahora están vendiendo sus CDs para comprar otra vez los vinilos. Obviamente no es mi caso que jamás me desprendí de ellos.

Lo curioso es que según una encuesta hecha por las principales compañías discográficas, casi el 50% de las personas que compraron un álbum de vinilo el mes anterior aún no lo habían escuchado. El 41% tiene una bandeja giradiscos que nunca usan y el 7% de los que compran vinilo no poseen un tocadiscos.

¿Por lo tanto debería pensar que somos un grupo demográfico más propenso que la mayoría a tener más tiempo y dinero y a gastarlo en artículos de lujo como el vinilo o una cámara Polaroid?. No lo sé, pero me encanta que el vinilo haya vuelto.