La Crisis según Einstein

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“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche. Es en la crisis donde nace la iniciativa, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.

En vez de eso, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora: la tragedia de no querer luchar por superarla”.

Hábitos imprescindibles

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De acuerdo a diversos libros de gestión y lo que hablé con varios líderes de empresas, estos son hábitos imprescindibles si quieres alcanzar el éxito en lo inicies o te propongas.

1. Organización.
Ser una persona organizada es sinónimo de éxito. De hecho, quien es organizado en su trabajo, lo es en su vida. Quien es organizado en su casa, lo es en la empresa. Las personas organizadas lo son en cualquier faceta de su vida, y por tanto, suelen ser mucho más eficientes que el resto.

2. Son resilientes.
Las personas verdaderamente exitosas son capaces de ser optimistas cuando todo se está desmoronando. Dentro de la resiliencia encontraríamos el aprender a dominar nuestras emociones cuando se trata de pánico u optimismo extremo.

3. Son persistentes.
Aprenden muy rápido a insistir y persistir. Aprenden a no rendirse ante las dificultades. Saben que otra persona puede tener éxito donde nosotros hemos tirado la toalla.

4. Escuchan las necesidades de los demás.
Escuchan de verdad, y se encargan de que la otra persona sepa que le está escuchando de verdad, por lo que da lugar a relaciones mucho más honestas y abiertas con los demás. A fin de cuentas, el éxito viene de cultivar relaciones.

5. No posponen las cosas.
La dilación es el ingrediente principal del fracaso. No hay que decir: “estoy pensando en hacer…”. hay que decir: “mira lo que he comenzado a hacer”.

6. Saben cuándo tienen que abandonar.
Son persistentes pero no estúpidos. Parte del camino del éxito consiste en tomar rápido un fracaso para comenzar en otra cosa.

7. Tienen sentido del humor.
Ser serio en el trabajo no significa que debas estar serio. Lo cierto es que rara vez te aburrirás con una persona de este tipo. Pueden hacerte una crítica totalmente constructiva con algo de humor para que captes el mensaje pero no te sientas ofendido. El sentido del humor abre muchas puertas.

8. No tienen miedo de asumir riesgos.
Quizás lo que frena a la mayoría de personas es el miedo a los riesgos. Pero ese es el hábitat natural de las personas de éxito.

9. Pero hacen del riesgo algo controlado.
Les gustan los riesgos, pero no son kamikazes. Asumen un alto riesgo pero intentan estudiar al máximo las posibles consecuencias, imaginando siempre el peor escenario posible. Tienen miedos como todos, y saben que no les queda otra que enfrentarse a él.

10. Son respetuosos y educados.
Puedes saber qué tipo de persona tienes enfrente únicamente viendo cómo trata a un camarero. Son elegantes en el trato, educados con todo el mundo y respetuosos con cualquier persona independientemente de su posición.

11. Son tenaces.
La tenacidad es una cualidad que han desarrollado las personas de éxito. Quizás por eso han logrado muchas cosas en la vida.

12. Saben elogiar.
Reconocen en privado y en público un buen trabajo de otra persona, tanto si es su secretaria como si es un empleado que acaba de cerrar un acuerdo. No todas las personas conocen la importancia de reconocer el trabajo de una persona que está haciendo un buen trabajo.

13. Son capaces de cambiar el estado de ánimo de toda una empresa.
Y lo hacen de una forma muy sencilla. Simplemente pronunciando unas frases mágicas que cambia radicalmente un ambiente.

14. Dicen sí a prácticamente todo cuando comienzan.
Probablemente hayan llegado a conseguir el éxito porque decían sí a cualquier reto, a cualquier oportunidad de negocio, a cualquier proyecto. Saben que el éxito en ocasiones consiste en 14 fracasos y un éxito.

15. Saben decir NO con contundencia y firmeza.
Del mismo modo, llegado el momento no dicen SÍ por cumplir con alguien si realmente no quieren hacer algo. Dicen no a una distracción y dicen NO a una mala proposición. Y no dejan lugar a negociación. Es NO y punto.

16. Son creadores de suerte.
Este tipo de personas, gracias a su amabilidad, educación, ser extrovertidos y generar gratos momentos, por inercia amplían su red de contactos. La gente habla con ellos, la gente les recomienda, y por tanto, su buena reputación hace que tengan más posibilidades y oportunidades que otras personas. Es decir, la suerte no les ha encontrado, sino que ellos la han fabricado cada día.

17. Tienen un pensamiento positivo.
La mayoría de las personas piensan que eso del pensamiento positivo es una cosa espiritual o mágica, pero lo cierto es que las personas con pensamiento negativo acaban haciendo profecía auto-cumplida y terminan destruyéndose a sí mismos, mientras que las personas con un pensamiento positivo solían lograr aquello que se proponían.

18. Leen prácticamente a diario.
Sólo hay una forma de aprender y es adquirir conocimientos e ideas de otras personas. Por eso suelen ser lectores voraces. Pero recurren a la lectura productiva, y no de entretenimiento.

19. No pierden la cabeza.
Un gran error de muchas personas que rozaron el éxito y acabaron fracasando fue celebrar su éxito demasiado pronto. El éxito no es llegar a una meta. En ocasiones consiste en mantenerse en la cima, y a veces es más difícil mantenerse que llegar.
Saben que su tiempo es muy valioso, por lo que intentan no desperdiciarlo en cosas que no les estén aportando nada, y mucho menos con personas que no se merecen esa dedicación de tiempo. Siempre están ocupados al tener una agenda organizada.

21. Se mantienen motivados.
La motivación es esencial. Cuando falla la motivación, es momento de detenerse para analizar qué está fallando. Y no dudarán en cambiar o desechar aquello que están haciendo si sienten que les está drenando energía y vitalidad.

22. Se levantan temprano.
Esa es una de sus ventajas competitivas. Para ellos, el día comienza antes que para el resto, y ellos ya han sido productivos mientras que el resto aún se están despejando.

23. No hay excusas.
Todo el mundo tiende a excusar un error que ha cometido. Ellos lo asumen, pues el que no es capaz de admitir un error, no es capaz de aprender de ese error, y por tanto, es más probable que vuelva a fallar.

24. Encuentran un propósito para su vida.
La mayoría de las personas fracasan únicamente porque era imposible que tuvieran éxito, ya que no sabían hacia dónde querían llegar. Toda persona necesita un objetivo y comenzar a dar pasos hacia el objetivo. Encuentra el tuyo.

25. Piden consejos.
Por desgracia, he visto a gente muy cercana caer por el simple hecho de no haber pedido consejos a expertos en la materia que no dominaban. Todos tenemos puntos débiles.

12 consejos para periodistas digitales

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1.- Conoce a tu audiencia
2.- Piensa antes de escribir y piensa diferente
3.- Recoge la información pensando en cómo se verá en el móvil
4.- Escribe sencillo y corto
5.- Explica las cosas
6.- No escondas de qué va la noticia
7.- No apiles la información
8.- Breve pero bueno
9.- Frases y párrafos cortos
10.- No obligues al lector a averiguar donde llevan los enlaces
11.- No tengas miedo de usar hiperlinks
12.- Arriésgate, pero no te olvides de lo fundamental

¿Necesitamos las redes sociales?

El crecimiento de las redes sociales después del 2010 fue sideral. Cambió nuestras forma de comunicarse y, casi, nuestras vidas.

La mayoría contamos con más de un perfil social: mínimo uno personal y otro profesional, pero si bien el término red social parece nuevo nació en 1994 con Geocities, un servidor que alojaba gratuitamente páginas webs (que no podían superar los 5 MB) que representaban una ciudad con diversos barrios. En función a la web que creaba el usuario elegía donde “vivir”. La compró Yahoo por U$S 4000 millones y la cerró 10 años después.

En 1995 aparece Classmates, un sitio con el objetivo de poder encontrar a excompañeros de colegio o universidad. En 1997 llega SixDegrees, que permitía crear un perfil social y una lista de amigos, algo muy similar a las actuales redes sociales. Su nombre deriva del cuento escrito en 1929 por el escritor húngaro llamado Frigyes Karinthy, quien basó la trama de un breve cuento titulado Chains, en la siguiente idea: partiendo de un pequeño número de contactos se puede ir construyendo una cadena de crecimiento exponencial que puede llegar a unir a la humanidad entera. Esta fue la base que más tarde el sociólogo Duncan Watts desarrolló como Teoría de los seis grados y que, según esta teoría, una persona independientemente del lugar del planeta en el que viva, está conectada a otra a través de una red de conocidos que no superan los cinco intermediarios.

Con el año 2000 el usuario deja de ser pasivo y se convierte en protagonista. Es el furor de los blogs, donde las personas son creadoras de contenido y le permite a cualquiera los 15 segundos de fama que había prometido Andy Warhol.

El 2003 trae la primera gran revolución: MySpace. Una red social que permite crear un perfil completo con información personal, gustos e intereses, además de la posibilidad de compartir fotos y música, y de esta manera conocer gente afín. Ese mismo año llega LinkedIn. Creada como una red de negocios profesional que hoy tiene 500 millones de usuarios y fue adquirida por Microsoft en 2016 por U$S 26.200 millones.

Llegamos al 2004 y el Messenger de Microsoft está en su máximo apogeo, pero también llega un muy, ¿demasiado?, jóven Mark Zuckerberg, y funda Facebook rompiendo los paradigmas con una propuesta sencilla: interactuar con ‘amigos’ compartiendo tus actividades cotidianas mediante fotos y mensajes en el ‘muro’. Esto se adapta a diversos idiomas y se convierte en global. 15 años después Zuckerberg posee Facebook, WhatsApp, Messenger e Instagram y parece que, por ahora, su poder es ilimitado.

En el 2005 empiezan la segmentación en función a su utilidad. Nace Youtube, como una plataforma para compartir vídeos. En 2006 llega Twitter, con el concepto de red de microblogging que provoca hechos que quedarán en la historia, como la Primavera Árabe. 2009 la fotografía es el nuevo boom y Pinterest e Instagram son las nuevas estrellas.

RedesSociales

En busca del tiempo perdido 

Marcel, el joven hipersensible protagonista de la obra de Marcel Proust quiere ser escritor, sin embargo las tentaciones mundanas lo desvían de ese objetivo.

Al personaje del libro lo desvían las tentaciones mundanas; a nosotros, las redes sociales que no descansan. El tiempo que nos tomamos para gestionar en las redes sociales, por ejemplo nuestras vacaciones, nos quita muchísimo tiempo de actividad para otras cosas.

Los estudios indican que usuarios, hombres y mujeres de 16 a 65 años, pasamos más de una hora y media por día usando Whatsapp; otra hora y media escuchando Spotify; 1 hora 20 minutos viendo YouTube; 1 hora en Facebook, otra hora en Instagram y 45 minutos en Twitter. Por supuesto no todos estamos en todas las redes, pero el promedio de tiempo en cualquier país occidental es similar.

Ahora bien, ¿Es un cambio radical de hábitos que revolucionó todos los sectores?, o ¿Estamos abusando de su uso justificando que lo hacemos para el trabajo?

Ya hay gurúes que te dicen cómo optimizar el uso y tu tiempo en las redes, y si consideramos que han aparecido nuevas enfermedades psicológicas causadas por las redes sociales, deberíamos detenernos a reflexionar para qué las usamos.

Las enfermedades psicológicas empezaron con el síndrome de la llamada imaginaria. Yo lo sufrí, y hasta el 70% de los usuarios de móviles lo han sufrido alguna vez. Es creer o alucinarte que el móvil sonó o vibró y en realidad no lo había hecho y, en mi caso ni siquiera lo tenía conmigo en ese momento. Los especialistas dicen que ante el aumento del estrés, el cerebro asocia cualquier vibración o impulso que recibe, con el teléfono móvil.

Con el tiempo se fueron agregando otras psicopatías como la nomofobia que es la angustia o ansiedad causada por olvidar o no tener acceso al celular, lo que nos lleva a no poder acceder a las redes sociales.

También hay gente que se deprime porque tienen muchos o pocos contactos o seguidores en las redes sociales. Existe la depresión del Facebook, que sucede cuando se pasa mucho tiempo etiquetando fotos, escribiendo sobre acontecimientos agradables de terceros y alabando a los amigos, pero después se deprimen por su propia vida cotidiana.

La adicción a estar conectado todo el tiempo suele afectar seriamente la vida privada y social de los adictos y su entorno, lo mismo que la dependencia a los juegos en línea. En ambos casos hay tratamientos de 12 pasos similares a los de alcohólicos anónimos.

Otro problema más nuevo es el llamado Efecto Google, donde nuestro cerebro se niega a recordar algún dato sabiendo que podemos acceder de inmediato al mismo mediante el buscador.

Después hay enfermedades tradicionales como la hipocondría que se agrava ante la posibilidad de encontrar nuevas y extrañas enfermedades en internet y potenciar la creencia que las padecemos.

 

¿Las necesitamos?

Pese a que nos digan lo contrario, no necesitamos redes sociales para todas las cosas que nos dicen que necesitamos.

No las necesitamos para hacer amigos o construir relaciones.

No las necesitamos para ser activos o comprometidos con la política.

No las necesitamos para explorar nuestras ciudades o encontrar nuevas cosas que hacer.

No las necesitamos para tomar un taxi, un bus o volar en un avión.

No las necesitamos para escuchar música nueva o leer libros nuevos.

No las necesitamos para hacer nuestras compras.

No las necesitamos para descubrir subculturas o grupos afines o para apreciar el buen diseño.

No las necesitamos para planear nuestras vidas.

Sin embargo, voy a utilizar las redes sociales para que en tiempo real, a nivel global, y de manera gratuita pueda difundir este artículo y conseguir más seguidores.

Las tonalidades más usadas en la música popular

En la música occidental contamos con 12 notas para componer una canción. Si, son las mismos 12 notas que usaron Mozart, Gershwin, Piazzolla, Los Beatles y Maluma. No importa el género.

Spotify cuenta con 40 millones de canciones y crece por día en 20 mil canciones nuevas, por lo que Kenny Ning, analista de datos Spotify y pianista jazz, se encargó de analizar la tonalidad de cada canción disponible en la plataforma para determinar qué tonalidad es la más usada,

keys-notes-spotifyLos resultados dicen que en general los compositores prefieren utilizar las tonalidades mayores por sobre las tonalidades menores. Esto es muy lógico, porque, sin importar el género que escuchemos, la tonalidad mayor sugiere sonidos más felices, y como contraparte la tonalidad menor provoca lo contrario.

La música a la cual estamos acostumbrados gira entorno a las tonalidades mayores pues en general nos gustan los sonidos felices o positivos.

Los compositores suelen en el piano o en la guitarra tomar el camino a través de la tonalidad de Sol Mayor que obtuvo la cifra más alta de popularidad entre las usadas (ver gráfico), seguida por las tonalidades de Do Mayor y Re Mayor.

En el caso de las tonalidades menores, La Menor, que es la más fácil de interpretar entre las tonalidades menores, es la más utilizada.

Teoría del por qué

Es probable que sea Sol Mayor la tonalidad más popular en el catálogo de Spotify porque en los instrumentos usados en la música contemporánea occidental, guitarra y piano, se hace más cómodo interpretar tonalidades compuestas en su mayoría por las teclas blancas del instrumento como Do Mayor, Sol Mayor, o Fa Mayor, en el piano; y para un guitarrista lo acordes que son naturalmente fáciles de tocar dada la afinación estándar de las cuerdas son Mi Mayor, Sol Mayor, La Mayor, y Re Mayor, que además son los primeros acordes que se aprenden en la guitarra.

Posiblemente los músicos compongan con estas tonalidades para poder enfocar su energía en la letra y la melodía. Esta es solo una teoría de Kenny Ning.