
Combatir la ignorancia y transmitir una visión del mundo basada en datos reales me parece la manera ideal de ver que el mundo. Por lo tanto, bienvenidos a la tierra de la abundancia, donde gastamos dinero que no tenemos en objetos que no necesitamos para impresionar a gente que no soportamos.
De la miseria histórica al progreso reciente
Durante el 99% de la historia humana, la mayoría vivió en condiciones de hambre, pobreza y enfermedad. En 1820, el 94% de la población mundial estaba en pobreza extrema; en 1982, el 44%; y en 2015, apenas el 10%.
El caso de Italia ilustra la lentitud del cambio: la renta media en 1300 era de 1.600 dólares actuales y, seis siglos después, en 1900, seguía en el mismo nivel. El verdadero salto se produjo recién en el siglo XX.
Salud y educación: avances decisivos
Hace medio siglo, uno de cada cinco niños moría antes de cumplir cinco años. Hoy la cifra es uno de cada veinte. En 1960, el 41% de los niños no asistía a la escuela; actualmente, menos del 10%.
La mejora convive con nuevos problemas: la depresión juvenil, que según la OMS será la primera causa de enfermedad en 2030.
Narcisismo y frustración
La cultura contemporánea ha exaltado la individualidad. En los años cincuenta, solo el 12% de los jóvenes se consideraba “muy especial”; hoy lo hace el 80%. Este narcisismo choca con un mundo competitivo y genera frustración.
Capitalismo y la “tierra de la abundancia”
El capitalismo abrió las puertas a la prosperidad, pero redujo el progreso a un concepto meramente económico. Mientras las mejores mentes diseñan algoritmos para captar clics, el desafío del siglo XXI es mejorar la calidad de vida y construir horizontes alternativos.
Ingresos en perspectiva
La humanidad comenzó en el nivel más bajo de subsistencia. Hoy la distribución es más diversa:
Nivel 1: 1.000 millones viven con 2 dólares diarios.
Nivel 2: 3.000 millones con 8 dólares.
Nivel 3: 2.000 millones con 32 dólares.
Nivel 4: 1.000 millones con más de 64 dólares.
La mayoría se ubica en los niveles intermedios, con condiciones similares a las de Europa occidental en la década de 1950.
El sesgo dramático de los medios
Los periodistas privilegian historias extremas: multimillonarios frente a pobres absolutos. Las mejoras graduales rara vez son noticia. Ejemplo: de 40 millones de vuelos comerciales en 2025, solo diez sufrieron accidentes fatales, pero fueron los únicos que ocuparon titulares.
Población y bienestar
La población mundial pasó de 5 millones en el 8000 a.C. a 1.000 millones en 1800, y a 6.000 millones en 2000. El crecimiento se explica por un periodo histórico excepcional en el que más hijos sobrevivieron para convertirse en padres.
El Estado de bienestar, concebido para un mundo de empleos fijos y familias tradicionales, hoy enfrenta tensiones y riesgos de convertirse en trampa más que en trampolín.
El desafío de la percepción
La paradoja es clara: nunca hubo menos violencia y más seguridad, pero nunca se transmitió tanta sensación de peligro. Los medios apelan al instinto básico del miedo para captar atención, generando una visión excesivamente dramática del presente.
Como escribieron Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, el capitalismo “ha conseguido maravillas que superan con creces las pirámides egipcias, los acueductos romanos y las catedrales góticas”. El reto ahora es orientar esas maravillas hacia una nueva utopía, flexible y creativa.








